{"id":8773,"date":"2025-06-18T18:45:51","date_gmt":"2025-06-18T21:45:51","guid":{"rendered":"https:\/\/aadaih.org.ar\/anuario2025\/?p=8773"},"modified":"2025-06-19T15:03:36","modified_gmt":"2025-06-19T18:03:36","slug":"un-enfoque-conceptual-a-las-disciplinas-proyectuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aadaih.org.ar\/anuario2025\/2025\/06\/18\/un-enfoque-conceptual-a-las-disciplinas-proyectuales\/","title":{"rendered":"Un enfoque conceptual a las disciplinas proyectuales"},"content":{"rendered":"<p>Instituto Regional de Planeamiento y H\u00e1bitat (CONICET-UNSJ)- Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Dise\u00f1o- Universidad Nacional de San Juan. Av. Ignacio de La Roza y Meglioli &#8211; Rivadavia &#8211; San Juan \u2013 CP. 5400 Tel.:+54 264 4232395<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En la actualidad, el dise\u00f1o de espacios destinados a la salud ha superado las exigencias meramente funcionales y t\u00e9cnicas, dando lugar a un nuevo paradigma centrado en el bienestar emocional y mental de las personas. La neuroarquitectura, como campo emergente que articula principios de la neurociencia con el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico, ofrece herramientas para comprender c\u00f3mo los entornos f\u00edsicos inciden en las emociones y el comportamiento humano.<\/p>\n<p>Desde la neurofisiolog\u00eda, es posible explicar los procesos mentales y f\u00edsicos que desencadenan las emociones, y al vincularlos con las disciplinas proyectuales, se accede a una mirada integral del ser humano como sujeto inmerso en contextos que configuran su experiencia y comprensi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>En este marco, resulta pertinente una investigaci\u00f3n de car\u00e1cter interdisciplinario que profundice en los fundamentos de la neuroarquitectura y reflexione sobre principios como la percepci\u00f3n sensorial, la cognici\u00f3n espacial y la regulaci\u00f3n emocional. Estos aportes permiten elaborar directrices proyectuales orientadas a mejorar tanto la calidad de vida como la eficacia de los espacios de atenci\u00f3n sanitaria.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n de saberes provenientes de la neurociencia y del dise\u00f1o no solo permite fundamentar c\u00f3mo los entornos construidos inciden en el bienestar f\u00edsico y emocional de quienes los habitan, sino que tambi\u00e9n proporciona una base te\u00f3rica para la noci\u00f3n de \u201chabitar\u201d como una pr\u00e1ctica esencial y constante del ser humano, anclada en la interacci\u00f3n significativa con el entorno.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La humanizaci\u00f3n de la atenci\u00f3n en salud supone una reconsideraci\u00f3n profunda de la persona en su integralidad, lo que exige una mirada interdisciplinaria que articule dimensiones biol\u00f3gicas, emocionales, cognitivas y simb\u00f3licas. En este contexto, la arquitectura destinada al \u00e1mbito sanitario ha evolucionado desde enfoques centrados en la funcionalidad hacia propuestas orientadas al bienestar del paciente y a su v\u00ednculo afectivo con el entorno construido (Pringles, 2012).<\/p>\n<p>Desde la fenomenolog\u00eda, pensadores como Merleau-Ponty (1945) y Bollnow (1969) han abordado la noci\u00f3n de habitar como una experiencia vivencial en la que se amalgama lo espacial con lo an\u00edmico. El cuerpo, en tanto mediador sensible, establece una relaci\u00f3n encarnada con el espacio, permitiendo que este sea percibido no solo como estructura f\u00edsica, sino como \u00e1mbito existencial cargado de significados.<\/p>\n<p>Las neurociencias contempor\u00e1neas validan esta comprensi\u00f3n al demostrar la interdependencia entre el entorno f\u00edsico, el estado emocional y los procesos fisiol\u00f3gicos del ser humano. Diversos estudios se\u00f1alan c\u00f3mo la configuraci\u00f3n ambiental influye en la actividad cerebral y en la regulaci\u00f3n bioqu\u00edmica, modulando el estado de \u00e1nimo y la percepci\u00f3n del bienestar (Eberhard, 2009).<\/p>\n<p>En este sentido, el acto de habitar se configura como una relaci\u00f3n \u00edntima que entrelaza cuerpo, mente y entorno. Desde una visi\u00f3n hol\u00edstica, los espacios humanizados no son meramente funcionales, sino escenarios vivenciales que promueven la salud, la recuperaci\u00f3n y la calidad de vida a partir de experiencias sensibles, afectivas y cognitivas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bases neurofisiol\u00f3gicas de las emociones\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Las emociones constituyen respuestas complejas del organismo frente a est\u00edmulos provenientes del entorno. En su manifestaci\u00f3n participan de manera integrada m\u00faltiples sistemas biol\u00f3gicos, siendo el sistema nervioso central (SNC) y el sistema nervioso aut\u00f3nomo (SNA) los principales actores en la regulaci\u00f3n emocional.<\/p>\n<p>El SNC, compuesto por el cerebro y la m\u00e9dula espinal, es responsable de funciones superiores como la percepci\u00f3n, la memoria, el juicio y la toma de decisiones. En el procesamiento emocional, estructuras como la am\u00edgdala, el hipocampo y la corteza prefrontal desempe\u00f1an roles diferenciados y complementarios: la am\u00edgdala asigna valor afectivo a los est\u00edmulos; el hipocampo los vincula con memorias espaciales y contextuales; y la corteza prefrontal permite su evaluaci\u00f3n racional, modulando las respuestas conductuales (Baldassano et al., 2024).<\/p>\n<p>Por su parte, el SNA regula funciones fisiol\u00f3gicas involuntarias y se divide en dos ramas: la simp\u00e1tica y la parasimp\u00e1tica. La primera se activa ante situaciones de alerta o amenaza, generando respuestas como el aumento del ritmo card\u00edaco o la tensi\u00f3n muscular. La segunda favorece estados de calma, descanso y recuperaci\u00f3n fisiol\u00f3gica (Sternberg, 2009).<\/p>\n<p>Durante el tr\u00e1nsito por un espacio arquitect\u00f3nico, ambos sistemas pueden activarse en simult\u00e1neo. Por ejemplo, un hospital con pasillos largos, iluminaci\u00f3n fr\u00eda y escasa conexi\u00f3n visual con el exterior puede inducir respuestas de estr\u00e9s, desorientaci\u00f3n o incomodidad a trav\u00e9s del SNA simp\u00e1tico. En contraste, una sala de espera con luz natural, presencia de vegetaci\u00f3n y materiales c\u00e1lidos tiende a activar el SNA parasimp\u00e1tico, promoviendo sensaciones de calma, contenci\u00f3n y apertura emocional.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, el SNC eval\u00faa cognitivamente la experiencia: en un entorno coherente, la corteza prefrontal interpreta la situaci\u00f3n como segura, lo cual refuerza el estado de bienestar. Por el contrario, en espacios ca\u00f3ticos o mal articulados, puede emerger confusi\u00f3n, ansiedad o rechazo. Esta interacci\u00f3n entre procesamiento emocional y racional evidencia que el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico no debe limitarse a criterios est\u00e9ticos o funcionales, sino que ha de contemplar los efectos inmediatos y mediatos que el espacio genera en el sistema nervioso de sus usuarios.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El espacio como experiencia vivida\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La arquitectura no puede comprenderse \u00fanicamente como una construcci\u00f3n f\u00edsica o funcional; es, ante todo, un fen\u00f3meno perceptual, emocional y simb\u00f3lico. Desde la psicolog\u00eda del habitar, se reconoce que los espacios arquitect\u00f3nicos inciden directamente en la subjetividad de las personas, configurando su comportamiento, su estado emocional y su mundo sensorial (Norberg-Schulz, 1980; Pallasmaa, 2006).<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, resulta pertinente definir tres conceptos fundamentales -percepci\u00f3n, emoci\u00f3n y experiencia- desde una perspectiva interdisciplinaria, para comprender c\u00f3mo el espacio habitado impacta en la vivencia integral del ser humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I.-Percepci\u00f3n: el primer v\u00ednculo con el entorno<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n ambiental es el proceso a trav\u00e9s del cual el cuerpo recibe e interpreta est\u00edmulos del entorno -luz, temperatura, texturas, sonidos- mediado por factores como la memoria, la cultura, la biograf\u00eda emocional y el estado an\u00edmico del sujeto (Gibson, 1979; Pallasmaa, 2012). Esta percepci\u00f3n no es pasiva: es un acto activo y encarnado, donde el cuerpo es instrumento y mediador del sentido.<\/p>\n<p>II:-Emoci\u00f3n: respuesta afectiva ante lo percibido<\/p>\n<p>Las emociones emergen como reacciones psicofisiol\u00f3gicas frente a la percepci\u00f3n del entorno. En arquitectura, estas respuestas se manifiestan en atm\u00f3sferas que afectan el \u00e1nimo, la conducta y el bienestar. Espacios c\u00e1lidos, con proporciones armoniosas y presencia de naturaleza pueden inducir tranquilidad o alegr\u00eda. En contraste, ambientes fr\u00edos, desordenados o excesivamente densos pueden provocar ansiedad, rechazo o desorientaci\u00f3n (Zumthor, 2006; Malnar &amp; Vodvarka, 2004).<\/p>\n<p>III.-Experiencia: integraci\u00f3n de cuerpo, memoria y significado<\/p>\n<p>La experiencia del habitar es un fen\u00f3meno complejo y subjetivo, que articula percepci\u00f3n, emoci\u00f3n, memoria, acci\u00f3n y sentido. Esta vivencia est\u00e1 atravesada por m\u00faltiples dimensiones -sensoriales, culturales, hist\u00f3ricas y afectivas- y se sedimenta en la memoria, contribuyendo a la construcci\u00f3n de identidad (Bachelard, 1957; Merleau-Ponty, 1945).<\/p>\n<p>La experiencia del espacio implica:<\/p>\n<p>*La <strong>vivencia corporal<\/strong>, en la forma en que el cuerpo se desplaza y se siente en un lugar;<\/p>\n<p>*La <strong>memoria emocional<\/strong>, en los recuerdos que se activan o se generan a partir de esa vivencia;<\/p>\n<p>*Y la <strong>significaci\u00f3n personal y social del entorno<\/strong>, en funci\u00f3n de su uso, su historia y su relaci\u00f3n con la identidad.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva fenomenol\u00f3gica, Merleau-Ponty (1945) sostiene que el cuerpo es el medio a trav\u00e9s del cual accedemos al mundo: percibimos el espacio no solo con los sentidos, sino tambi\u00e9n con la memoria, la cultura y la emoci\u00f3n. En este sentido, el espacio no es meramente f\u00edsico: es vivido, compartido, sentido.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n din\u00e1mica entre percepci\u00f3n, emoci\u00f3n y experiencia se puede sintetizar en la siguiente articulaci\u00f3n conceptual:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"height: 216px;\" width=\"784\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong>\u00a0Concepto\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/td>\n<td><strong>\u00a0Funci\u00f3n principal<\/strong><\/td>\n<td><strong>\u00a0Relaci\u00f3n con los otros<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>\u00a0Percepci\u00f3n\u00a0\u00a0<\/strong><\/td>\n<td>\u00a0Entrada sensorial<\/td>\n<td>\u00a0Activa emociones y conforma la experiencia<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>\u00a0Emoci\u00f3n<\/strong><\/td>\n<td>\u00a0Respuesta afectiva<\/td>\n<td>\u00a0Modula la percepci\u00f3n y da sentido al habitar<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>\u00a0Experiencia<\/strong><\/td>\n<td>\u00a0Integraci\u00f3n subjetiva<\/td>\n<td>\u00a0Resultado de percepci\u00f3n y emoci\u00f3n sostenidas en el tiempo<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Tabla: Relaci\u00f3n din\u00e1mica entre los tres conceptos (colaboraci\u00f3n con IA).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta comprensi\u00f3n nos lleva a afirmar, siguiendo a Pringles (2012), que habitar no es simplemente ocupar un espacio, sino establecer con \u00e9l un v\u00ednculo sensible y significativo. Es en esta interacci\u00f3n donde lo an\u00edmico y lo espacial se entrelazan, configurando espacios humanizados que reflejan la conexi\u00f3n entre cuerpo, alma, mente y entorno. Por lo tanto, el espacio habitado se convierte en una dimensi\u00f3n simb\u00f3lica y existencial.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Respuestas arquitect\u00f3nicas y condicionantes neurofisiol\u00f3gicos\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La arquitectura, en tanto forma material del habitar, produce efectos directos sobre los estados f\u00edsicos, mentales y emocionales de quienes la experimentan. Es por ello que, los espacios construidos pueden categorizarse seg\u00fan las respuestas neurofisiol\u00f3gicas que provocan, lo que aporta herramientas valiosas para el dise\u00f1o consciente y sensible de entornos humanizados.<\/p>\n<p>A partir de la interacci\u00f3n entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso aut\u00f3nomo, es posible identificar distintos tipos de respuesta ambiental:<\/p>\n<p><strong>*Espacios activadores<\/strong>: estimulan la rama simp\u00e1tica del sistema nervioso aut\u00f3nomo, generando un estado de alerta, atenci\u00f3n o energ\u00eda. Son \u00fatiles en \u00e1reas de acceso, circulaci\u00f3n r\u00e1pida o zonas que requieren una activaci\u00f3n cognitiva espec\u00edfica.<\/p>\n<p><strong>*Espacios relajantes<\/strong>: promueven la activaci\u00f3n del sistema parasimp\u00e1tico, favoreciendo la calma, la recuperaci\u00f3n y el bienestar. Son fundamentales en hospitales, centros de salud, espacios de descanso y viviendas, donde se busca reducir el estr\u00e9s y mejorar la calidad de vida.<\/p>\n<p><strong>*Espacios ambiguos<\/strong>: suscitan respuestas variables seg\u00fan el dise\u00f1o y la sensibilidad del usuario. Pueden despertar curiosidad, exploraci\u00f3n o, por el contrario, desorientaci\u00f3n. Requieren una evaluaci\u00f3n racional m\u00e1s intensa por parte del sistema nervioso central, debido a su carga de ambig\u00fcedad perceptual.<\/p>\n<p><strong>*Espacios coherentes<\/strong>: logran una integraci\u00f3n arm\u00f3nica entre percepci\u00f3n, emoci\u00f3n y cognici\u00f3n. Generan una sensaci\u00f3n de seguridad, pertenencia y sentido, gracias a una articulaci\u00f3n equilibrada de los recursos formales, materiales, lum\u00ednicos y simb\u00f3licos.<\/p>\n<p>Estas respuestas est\u00e1n determinadas por m\u00faltiples variables arquitect\u00f3nicas -como la luz, la escala, los materiales, los recorridos o el contexto- que deben ser consideradas como agentes activos en la producci\u00f3n de significado y bienestar. El desaf\u00edo proyectual reside en manipular estos factores con precisi\u00f3n y sensibilidad, para favorecer entornos que estimulen respuestas positivas y saludables.<\/p>\n<p>Esta comprensi\u00f3n, basada en los aportes de la neurofisiolog\u00eda, refuerza la responsabilidad del dise\u00f1o arquitect\u00f3nico como mediador entre el cuerpo, el espacio y las emociones. La arquitectura, en tanto disciplina proyectual, posee la capacidad de modular los estados neurofisiol\u00f3gicos del habitar, generando espacios que acompa\u00f1en las necesidades humanas en su dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda y vulnerable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Neuroarquitectura y procesos cognitivos del habitar\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La neuroarquitectura se configura como una disciplina emergente que vincula los avances de la neurociencia con las pr\u00e1cticas del dise\u00f1o arquitect\u00f3nico. Su prop\u00f3sito es comprender c\u00f3mo el entorno construido impacta en la estructura y el funcionamiento del cerebro humano, afectando la cognici\u00f3n, la emoci\u00f3n y el comportamiento. Esta perspectiva aporta un enfoque emp\u00edrico y humanista que fortalece el compromiso del dise\u00f1o con el bienestar integral.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Eberhard (2009), los espacios arquitect\u00f3nicos influyen en regiones cerebrales asociadas a la memoria, la atenci\u00f3n, el estr\u00e9s y la emoci\u00f3n. Esto significa que el dise\u00f1o del entorno no solo afecta la percepci\u00f3n est\u00e9tica o la funcionalidad, sino tambi\u00e9n la salud mental, el rendimiento cognitivo y la calidad de vida.<\/p>\n<p>Uno de los aportes centrales de la neuroarquitectura es la incorporaci\u00f3n de par\u00e1metros cuantificables -como la activaci\u00f3n de zonas cerebrales o las respuestas fisiol\u00f3gicas- al proceso proyectual. Esto permite formular decisiones de dise\u00f1o basadas en evidencias cient\u00edficas, orientadas a optimizar la experiencia del usuario en contextos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Tres principios resultan fundamentales en este enfoque: la percepci\u00f3n sensorial, la cognici\u00f3n espacial y la regulaci\u00f3n emocional.<\/p>\n<p>Percepci\u00f3n sensorial<\/p>\n<p>El habitar se construye a partir de una experiencia multisensorial. La integraci\u00f3n de est\u00edmulos -visuales, auditivos, t\u00e1ctiles, t\u00e9rmicos, olfativos- conforma una atm\u00f3sfera que puede favorecer el equilibrio emocional o, por el contrario, generar disonancia sensorial. Dise\u00f1ar ambientes sensorialmente coherentes implica considerar el modo en que la luz, el color, los sonidos, las texturas y los aromas interact\u00faan para producir un efecto emocional determinado.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, Pallasmaa (2005) sostiene que la percepci\u00f3n espacial no es exclusivamente visual, sino que el cuerpo entero \u201csiente\u201d el espacio en una suerte de sinestesia arquitect\u00f3nica. Esta afirmaci\u00f3n refuerza la necesidad de abordar el dise\u00f1o desde una comprensi\u00f3n multisensorial del habitar.<\/p>\n<p>Cognici\u00f3n espacial<\/p>\n<p>La cognici\u00f3n espacial refiere a la capacidad de los individuos para orientarse, recordar y comprender la configuraci\u00f3n del entorno. Espacios con jerarqu\u00edas claras, continuidad visual, se\u00f1ales contextuales y legibilidad en los recorridos disminuyen la ansiedad y favorecen la autonom\u00eda del usuario, especialmente en \u00e1mbitos complejos como hospitales, aeropuertos o grandes instituciones.<\/p>\n<p>Una adecuada organizaci\u00f3n espacial mejora la experiencia cognitiva y reduce la carga mental asociada a la desorientaci\u00f3n. Este principio resulta esencial en situaciones de estr\u00e9s o vulnerabilidad, donde la claridad del entorno puede traducirse en mayor confort y seguridad subjetiva.<\/p>\n<p>Regulaci\u00f3n emocional<\/p>\n<p>El dise\u00f1o arquitect\u00f3nico tambi\u00e9n tiene la capacidad de modular el estado afectivo de las personas. Variables como la iluminaci\u00f3n c\u00e1lida, la presencia de elementos naturales, una ac\u00fastica controlada, texturas agradables o la escala humana del espacio pueden inducir sensaciones de calma, contenci\u00f3n y confianza.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la clave proyectual reside en generar entornos que eviten la hiperactivaci\u00f3n del sistema l\u00edmbico, favoreciendo as\u00ed un estado de homeostasis emocional. Al estimular la activaci\u00f3n positiva del sistema parasimp\u00e1tico y facilitar respuestas adaptativas desde la corteza prefrontal, el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico contribuye a crear ambientes emocionalmente sostenibles.<\/p>\n<p>Es importante destacar que las respuestas emocionales son inmediatas, viscerales y autom\u00e1ticas: el cuerpo reacciona incluso antes de que intervenga la raz\u00f3n. Las respuestas racionales, en cambio, son m\u00e1s lentas y moduladas, producto de un procesamiento consciente. El buen dise\u00f1o arquitect\u00f3nico armoniza ambos planos: genera primero una reacci\u00f3n emocional positiva y luego sostiene una interpretaci\u00f3n cognitiva coherente y favorable.<\/p>\n<p>Estas estrategias proyectuales apuntan a crear espacios que, adem\u00e1s de funcionales y eficientes, sean emocionalmente significativos. En tal sentido, reconocer la dimensi\u00f3n afectiva del habitar no constituye un gesto est\u00e9tico, sino un compromiso \u00e9tico con la salud integral de quienes habitan los espacios.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La convergencia entre neurofisiolog\u00eda y arquitectura revela que los entornos construidos no solo albergan funciones, sino que inciden activamente en los estados emocionales, cognitivos y fisiol\u00f3gicos de quienes los habitan. Esta evidencia pone de manifiesto la necesidad de replantear el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico desde una mirada integral, que contemple la complejidad del ser humano como cuerpo sensible, mente pensante y sujeto situado en un contexto socioambiental.<\/p>\n<p>El enfoque humanizado en salud, entendido como una pr\u00e1ctica que reconoce la totalidad de la persona, encuentra en la arquitectura un instrumento potente para promover bienestar. Dise\u00f1ar espacios que estimulen positivamente los sentidos, regulen las emociones y acompa\u00f1en los procesos de recuperaci\u00f3n es una responsabilidad \u00e9tica y cient\u00edfica, especialmente en \u00e1mbitos donde la vulnerabilidad f\u00edsica y emocional se torna central.<\/p>\n<p>Integrar saberes de la neurociencia, la psicolog\u00eda ambiental y la fenomenolog\u00eda del habitar permite proyectar entornos que no solo sean funcionales, sino emocionalmente significativos. Desde esta perspectiva, el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico deja de ser un mero acto t\u00e9cnico para convertirse en una pr\u00e1ctica situada, comprometida con la salud integral y la dignidad de las personas.<\/p>\n<p>Habitar no es simplemente ocupar un lugar: es vivirlo, sentirlo y recordarlo. Por ello, construir espacios que sostengan esa experiencia en su dimensi\u00f3n sensible y simb\u00f3lica es tambi\u00e9n construir para el alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Referencias\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Bachelard, G. (1957). La po\u00e9tica del espacio. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Baldassano, C., Chen, J., Zadbood, A., Pillow, J. W., Hasson, U., &amp; Norman, K. A. (2024, octubre 3). El cerebro organiza las experiencias diarias en cap\u00edtulos para fijar la memoria. El Pa\u00eds. <a href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2024-10-03\/el-cerebro-organiza-las-experiencias-diarias-en-capitulos-para-fijar-la-memoria.html\">https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2024-10-03\/el-cerebro-organiza-las-experiencias-diarias-en-capitulos-para-fijar-la-memoria.html<\/a><\/p>\n<p>Bollnow, O. F. (1963). El hombre y el espacio (L. de Asia\u00edn y R. Mart\u00edn, Trads.). Ediciones Labor. (Obra original publicada en 1963 como Mensch und Raum)<\/p>\n<p>Damasio, A. R. (1994). Descartes&#8217; error: Emotion, reason, and the human brain. Putnam.<\/p>\n<p>Eberhard, J. P. (2009). Brain landscape: The coexistence of neuroscience and architecture. Oxford University Press.<\/p>\n<p>Gibson, J. J. (1979). The ecological approach to visual perception. Houghton Mifflin.<\/p>\n<p>LeDoux, J. (1996). The emotional brain: The mysterious underpinnings of emotional life. Simon &amp; Schuster.<\/p>\n<p>Malnar, J. M., &amp; Vodvarka, F. (2004). Sensory design. University of Minnesota Press.<\/p>\n<p>Merleau-Ponty, M. (1945). Fenomenolog\u00eda de la percepci\u00f3n. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Norberg-Schulz, C. (1980). Genius loci: Towards a phenomenology of architecture. Rizzoli.<\/p>\n<p>Pallasmaa, J. (2005). The eyes of the skin: Architecture and the senses. Wiley-Academy.<\/p>\n<p>Pallasmaa, J. (2012). The embodied image: Imagination and imagery in architecture. Wiley.<\/p>\n<p>Pringles Belvideri, A. (2012). Arquitectura para la salud y pensamiento m\u00e9dico humanizado. Editorial Acad\u00e9mica Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Sternberg, E. M. (2009). Healing spaces: The science of place and well-being. Harvard University Press.<\/p>\n<p>Zumthor, P. (2006). Atmosferas: entornos arquitect\u00f3nicos. Los objetos que nos rodean. Gustavo Gili.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Alicia Pringles es<\/strong> Doctora en Arquitectura FAUD-Universidad de Mendoza. Arquitecta FAUD-Universidad Nacional de San Juan. Directora del Instituto Regional de Planeamiento y H\u00e1bitat \u2013IRPHa (CONICET) FAUD-UNSJ. Miembro del Comit\u00e9 Acad\u00e9mico del Doctorado en Arquitectura y Urbanismo, FAUD.UNSJ. Directora y Co-Directora de Proyectos de Investigaci\u00f3n, Extensi\u00f3n y de Becas en la Investigaci\u00f3n de la UNSJ. Vicedirectora CCT CONICET San Juan. Contacto: <a href=\"mailto:apringles@conicet.gov.ar;%20arq.pringles@gmail.com\"><strong>apringles@conicet.gov.ar; arq.pringles@gmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong>Ana Naranjo<\/strong> es M\u00e9dica Especialista en Gen\u00e9tica -Universidad Nacional de C\u00f3rdoba. Especialista en Educaci\u00f3n superior-FFHA-Universidad Nacional de San Juan. Directora Normalizadora Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud-Universidad Nacional de San Juan. Docente, investigadora y extensionista de la Facultad de Ingenier\u00eda y Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud- UNSJ. Directora y Co-Directora de Proyectos de Investigaci\u00f3n, Extensi\u00f3n y de Becas en la Investigaci\u00f3n de la UNSJ. Contacto:\u00a0 <a href=\"mailto:anaranjo@unsj.edu.ar\">anaranjo@unsj.edu.ar<\/a>; <a href=\"mailto:anaveronaranjo@gmail.com\"><strong>anaveronaranjo@gmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Instituto Regional de Planeamiento y H\u00e1bitat (CONICET-UNSJ)- Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Dise\u00f1o- Universidad Nacional de San Juan. Av. Ignacio de La Roza y Meglioli &#8211; Rivadavia &#8211; San Juan \u2013 CP. 5400 Tel.:+54 264 4232395 \u00a0 En la actualidad, el dise\u00f1o de espacios destinados a la salud ha superado las exigencias meramente funcionales y [&hellip;] <a class=\"g1-link g1-link-more\" href=\"https:\/\/aadaih.org.ar\/anuario2025\/2025\/06\/18\/un-enfoque-conceptual-a-las-disciplinas-proyectuales\/\">M\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8774,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[560],"tags":[],"reaction":[],"adace-sponsor":[],"class_list":{"0":"post-8773","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-neurofisiologia-de-las-emociones"},"wps_subtitle":"Dra. Arq. Alicia Pringles Belvideri, Dra. 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