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La Belleza que Cura: Centro Kálida Sant Pau

Arq. Benedetta Tagliabue

En el Centro Kálida Sant Pau hemos intentado responder a una pregunta que, para mí, ha sido esencial: ¿cómo puede la arquitectura cuidar a las personas? ¿Cómo puede convertirse en un refugio emocional, además de un espacio funcional?

Este centro forma parte de los Maggie’s Centres, una red internacional concebida para acompañar a personas que viven con cáncer. El modelo nace de la experiencia de Maggie Keswick Jencks, prominente paisajista británica, quien, tras recibir su diagnóstico, comprendió que, además del tratamiento médico, los pacientes necesitan un entorno que los acoja. Su libro A View from the Front Line, no solo fue una reflexión personal, sino el inicio de una visión arquitectónica comprometida con el bienestar integral. Su argumento, y lo que se ha convertido en un principio central de los Maggie’s Centres, es cómo empoderar a la persona con cáncer de tres formas distintas: primero, siendo capaces de proporcionar información práctica y útil para los visitantes; segundo, mediante un programa de terapias emocionales; y tercero, con apoyo psicológico tanto individual como grupal.

Centro Kálida en Barcelona: fachada y detalle de materiales
Centro Kálida en Barcelona: fachada y detalle de materiales

En 2015, Charles Jencks, su esposo e historiador de la arquitectura, comentó acerca de los Maggie’s Centres que son: un hospital que no es una institución, una casa que no es un hogar, un retiro religioso que no es denominacional, un lugar de arte que no es un museo. Si los hospitales son lugares donde se trata el cáncer, los Kálidas y los Maggie’s son todo lo que las grandes instituciones no pueden ser: en lugar de tratar solo el cuerpo, tratan a la persona, la mente y la familia. Los centros son estructuras independientes ubicadas dentro de los terrenos de los hospitales hermanos; son edificios no clínicos, informales, de carácter doméstico, que apoyan los aspectos prácticos, emocionales y sociales del cuidado del cáncer. Son gratuitos y están abiertos a la comunidad. Y, en última instancia, son lugares que creen en el poder transformador de la arquitectura. Al igual que los Maggie’s, este estudio examinará el pensamiento cultural en torno al cuidado y la arquitectura, y cuestionará su relación con los entornos pensados, tanto en su interior como en su exterior. Cuestionaremos la naturaleza del diseño del cuidado, los entornos robustos y mecanizados en nuestros sistemas con “Áreas de espera que podrían acabar contigo”, como lo expresó Maggie, y proponemos una narrativa contrapuesta de gracia y consideración.

Interior: espacio central
Interior: espacio central

Mi vínculo con este proyecto es también personal. Acompañé a Enric Miralles durante su enfermedad, viví de cerca la vulnerabilidad e incertidumbre que trae el cáncer, no solo para quien lo padece, sino para quienes lo acompañan. Esa experiencia me dejó una convicción que he tenido desde entonces: los lugares donde se enfrenta la enfermedad deben ser cálidos, humanos, llenos de dignidad. Durante nuestra estancia en Houston, que empezó como un viaje de trabajo y se convirtió en un viaje vital, visitamos la Place of Wellness, una pequeña casa cerca del hospital donde voluntarios ofrecían acompañamiento emocional. Aquella experiencia me marcó y plantó la semilla de lo que después fue Kálida.

Espacios de estar
Espacios de estar

Cuando recibimos el encargo de diseñar el Centro Kálida en Barcelona, supimos que debíamos alejarnos de cualquier lenguaje hospitalario convencional. Lo integramos en el histórico conjunto catalán modernista del Hospital de Sant Pau, diseñado por Lluís Domènech i Montaner, quien ya defendía la belleza como forma de curación. Kálida Sant Pau es pionero, siendo el primer centro de este tipo en España, y parte de una red internacional con la que colabora activamente, adaptando su modelo al contexto local. Para mí, ese legado fue guía y compromiso: no imponer una arquitectura nueva, sino dialogar con lo que ya existe, cuidando tanto el lugar como a las personas que lo habitarían.

Jardines en el recorrido exterior
Jardines en el recorrido exterior

El proyecto inició su andadura en 2008, impulsado por la Fundación Kálida, con la colaboración de la Fundació Nous Cims, la Fundació Privada Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y la Fundació de Gestió Sanitaria. El centro ocupa una parcela situada entre el nuevo Hospital de Sant Pau y el recinto modernista. Tiene una superficie construida de 400 m2 distribuidos en dos plantas de 200 m2 cada una. La planta inferior está ligeramente hundida respecto al nivel de calle, lo que permite un acceso directo desde la unidad de oncología del hospital a través de una zona pavimentada. Esta planta se proyectó como una secuencia de jardines y patios, con cocina, comedor, biblioteca y sala polivalente, todo rodeado de vegetación que controla vistas y proporciona intimidad. La planta superior, que actúa como un balcón interior alrededor del comedor a doble altura, ofrece transparencia hacia el recinto modernista con persianas de madera que regulan luz y privacidad. También se extiende hacia una veranda occidental, protegida por un alero profundo, con puertas de cristal que se abren al jardín.

Uno de los sector del interior
Uno de los sector del interior

Desde el principio, concebimos el edificio como un pabellón-jardín. Queríamos que los límites entre interior y exterior fueran porosos, casi imperceptibles. Los materiales —el ladrillo, la cerámica, las celosías vidriadas— fueron elegidos no solo por su calidez y textura, sino también por cómo dialogan con la luz natural. En la arquitectura, la luz es una materia prima emocional: no solo ilumina, sino que transforma, acoge y protege.

 

El muro de fachada está construido en ladrillo cerámico con texturas y colores variables, combinado con piezas de cerámica de diferentes geometrías. Estas celosías permiten filtrar la luz, ventilar, controlar las vistas y preservar la intimidad. El muro no es solo una envolvente, sino una extensión del jardín. Su color, textura y composición están inspirados en la riqueza ornamental de los edificios modernistas del recinto, creando una fachada que se integra como una flor dentro del jardín. En palabras que aún resuenan en mí: el proyecto son unas flores de colores dentro del gran jardín del Hospital de Sant Pau.

En su interior, tuvimos claro que queríamos que las personas se sintieran como en casa. Por eso, la cocina ocupa un lugar central, simbólica y funcionalmente. Es el corazón del edificio, como lo es en cualquier hogar. Allí, al llegar, se ofrece una taza de té, un gesto sencillo, pero profundamente humano que inaugura el proceso de acogida. Es un lugar de encuentro, de conversación o de silencio compartido, donde comienza la construcción de una comunidad.

El diseño del Centro ha sido también una experiencia de escucha. Trabajamos con profesionales de la salud, pero también con antropólogos y sociólogos, para entender cómo se mueve una persona que atraviesa una situación de fragilidad. Esa colaboración interdisciplinaria fue esencial para diseñar un espacio que realmente respondiera a las necesidades de quienes lo habitarían.

Collage conceptual
Collage conceptual

Kálida Sant Pau ofrece atención gratuita, abierta y sin necesidad de derivación médica. Está disponible para cualquier persona con cáncer, sea o no paciente del hospital, así como para sus familiares y amigos. El acompañamiento es personalizado y responde a lo que cada persona necesita en cada momento. El programa de asistencia está aprobado y supervisado por los equipos médicos del Hospital de Sant Pau, lo cual garantiza su calidad y su integración con el tratamiento clínico. Se estima que beneficia hasta 15.000 personas al año puedan beneficiarse de sus servicios.

No creo en una arquitectura neutra. El espacio tiene impacto. Estudios en psicología ambiental y arquitectura para la salud han demostrado que un entorno cuidadosamente diseñado puede reducir el estrés, disminuir los niveles de cortisol, mejorar el estado de ánimo y acelerar la recuperación. Kálida nace con ese compromiso: ser un entorno emocionalmente terapéutico.

La naturaleza también tiene una capacidad profunda de reconectar al ser humano con su interioridad. Por eso, los jardines y los huertos juegan un papel fundamental en el centro. Integramos espacios verdes sensoriales, con recorridos suaves, sombras, aromas de lavanda y romero. Los huertos terapéuticos permiten a los pacientes tocar la tierra, cuidar de las plantas, sentir el paso del tiempo. Esa participación activa estimula el propósito, la introspección y el sentido de comunidad. Y como parte del diseño, ayudan a hacer “desaparecer” el entorno hospitalario, ofreciendo en su lugar un refugio de calma.

Detalle de ladrillos
Detalle de ladrillos

El Centro Kálida Sant Pau es, para mí, una forma de decir que la arquitectura puede ser empática, que puede formar parte del proceso de sanación. No como un gesto decorativo, sino como una estructura viva que cuida, que escucha, que respeta. Un edificio no es solo una suma de muros y techos: es una actitud hacia la vida, hacia el otro. Si logramos diseñar pensando en las emociones, en la fragilidad, en la esperanza, entonces la arquitectura podrá ser lo que siempre ha soñado ser: un acto profundo de humanidad.

 

 

 

 


 

Miralles Tagliabue – EMBT Architects: Fundada por Enric Miralles (1955-2000) y Benedetta Tagliabue, opera a nivel global desde Barcelona. La práctica abarca una amplia variedad de proyectos, con un enfoque conceptual, experimental y colaborativo, con sensibilidad hacia los contextos históricos, culturales y materiales, y un impulso hacia la innovación. Entre los proyectos más destacados se encuentran el Nuevo Parlamento Escocés (2004), el Mercado de Santa Caterina (2005), el Pabellón de España para la Expo Shanghái (2010) y los Espacios Públicos de Hafencity en Hamburgo, entre otros. A lo largo de su historia de 30 años, EMBT ha recibido más de 100 premios de excelencia en el diseño, incluidos el Premio Nacional de Cataluña, el Premio Stirling del RIBA y el Premio Nacional de España

Benedetta Tagliabue es arquitecta y cofundadora de EMBT Architects, junto a Enric Miralles,y fundadora y directora de la Fundación Enric Miralles. Ha diseñado proyectos emblemáticos como el Parlamento de Escocia (2004), el Mercado de Santa Caterina (2005) y Pabellón de España para la Expo Shanghái (2010). Actualmente ejerce como Louis Kahn Visiting Professor en la Universidad de Yale y ha enseñado en otras prestigiosas instituciones como Harvard y Columbia. Con más de 100 premios y distinciones internacionales por su labor, en 2024 fue distinguida con la Orden de Isabel la Católica.

bene@mirallestagliabue.com

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Los edificios de salud como espacios públicos ciudadanos