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Chile: el nuevo Hospital de Alto Hospicio

Arq. Alex Mollà Doménech

Construir un hospital en el desierto no fue un encargo como cualquier otro. Tampoco se trataba de una zona desértica común. La comuna de Alto Hospicio, ubicada al borde del desierto más árido del mundo, nació como una de las tomas de terreno más grandes en la historia de Chile. Precisamente en el límite entre la comuna y el desierto, se emplaza el terreno del nuevo Hospital de Alto Hospicio.

El proyecto comprende el Hospital Alto Hospicio, en el que se entregará Atención Hospitalaria (Cerrada) y Atención Ambulatoria (Abierta), contará con una capacidad de 235 camas, 7 pabellones quirúrgicos, 3 salas de parto integral, 12 sillones de diálisis, 7 sillones dentales, 18 box consultas médicas, 10 box otros profesionales, 14 box de procedimientos y 9 box de urgencias. Con unos 42.000 m2 construidos

Impacto urbano

La construcción de un hospital tiene un profundo impacto urbano: no solotransforma las vías de acceso, sino que también redefine la manera de habitar ycomprender la ciudad. Un hospital genera ciudad. Como arquitectos, debemos considerar esta dimensión al momento de proyectar.

En este caso, la ubicación estratégica del hospital acentúa aún más ese efecto. Alto Hospicio surgió originalmente como una solución habitacional para los habitantes de Iquique, quienes, imposibilitados de expandirse por las limitaciones geográficas, optaron por “subir” a la meseta. Así nació la comuna, mediante una toma masiva de terrenos, que con el tiempo dio origen a una comuna con más de 100.000 habitantes, en una de las zonas más áridas de Chile,

El terreno del hospital se sitúa justo en el límite de la comuna con el desierto. Hasta antes de la construcción, la calle Unión Europea marcaba esa frontera urbana. Dada la escasez de predios lo suficientemente amplios dentro del tejido consolidado de la comuna, se optó por emplazar el hospital al otro lado de esa calle, conectando con ella por uno de sus vértices, quedando en el lado del desierto, generando un nuevo límite.

Una vez iniciada la construcción, en un entorno sin referencias urbanas claras, se produjo un fenómeno notable: en pocos meses, surgió una de las tomas más grandes recientes de la ciudad, rodeando completamente el predio hospitalario.

Los tomadores entendieron que el hospital era un nuevo “centro” para la comuna por lo que ubicarse alrededor de él podrían favorecerse de los servicios que a este le rodearían. Este hecho demuestra el impacto transformador de este tipo de infraestructura. Un hospital no solo dinamiza el comercio y atrae servicios asociados, sino que también genera nuevas centralidades urbanas: se convierte en motor de ciudad.

 

Implantación

La ubicación del hospital dentro del predio fue una de las decisiones más relevantes del proyecto, ya que sus efectos se evidenciarían a largo plazo. La posición respecto de los límites del terreno, los accesos y la orientación solar fueron elementos claves.

Al no contar con referencias geométricas claras ni edificios colindantes (solo viviendas de uno o dos pisos), y al estar emplazados en un entorno desértico, se optó por una volumetría simple y clara: un rectángulo. Esta forma permitía una distribución programática eficiente y facilitaba la organización de los múltiples accesos que requiere un hospital: acceso de servicio, abastecimiento, personal, usuarios, urgencias, entre otros.

En un entorno de alta radiación solar, la orientación del edificio se vuelve crítica. Se decidió posicionar el volumen en sentido norte-sur, de modo que las fachadas longitudinales evitaran la orientación norte, que es la de mayor exposición solar directa en la mayoría del día. Con ello se buscó minimizar el impacto térmico del sol desértico en las fachadas más extensas.

Además, la implantación respondió a la necesidad de generar accesos diferenciados por nivel, aprovechando el desnivel de la topografía natural del terreno, se proyectaron dos niveles de accesos: un nivel para los usuarios y otro para servicios.

 

Cultura autóctona

Desde el inicio del proyecto, una de las principales inquietudes fue cómo proteger el edificio del sol. La respuesta vino de mirar hacia atrás: la cultura Aymara ya había enfrentado este mismo desafío durante siglos.

 

Inspirados en su sabiduría, decidimos controlar la radiación solar mediante una sombra continua sobre todas las fachadas expuestas. Esta protección no solo fue funcional, sino también simbólica: adoptamos colores rojizos y ocres presentes en los textiles tradicionales Aymaras, buscando una textura cromática familiar para los habitantes de la zona.

Adaptación al desierto de Chile

Uno de los pilares fundamentales del diseño fue construir un edificio energéticamente eficiente. Este esfuerzo fue reconocido con la Certificación CES (Certificación Edificio Sustentable), estándar chileno que evalúa el desempeño ambiental de edificaciones públicas.

  • Protección solar

La sombra continua fue materializada a través de un sistema de lamas verticales que rodean las tres fachadas con exposición solar directa. Estas lamas no solo protegen las ventanas, sino toda la superficie de la fachada, reduciendo la acumulación de calor. Dado que la orientación del edificio es norte-sur, las fachadas más expuestas son la este y la oeste, por lo que las lamas fueron diseñadas en sentido vertical, para bloquear el sol en sus momentos más intensos: al amanecer y al atardecer.

Su disposición, forma y separación fueron estudiadas cuidadosamente para lograr el máximo de sombra sin sacrificar la visual hacia el exterior. Además, el uso de los colores tradicionales del altiplano convirtió estas lamas en un sello visual distintivo del edificio, reconocible desde distintos puntos de la ciudad.

 

  • Iluminación de patios

Una vez resuelta la protección solar exterior, el desafío fue llevar luz natural al interior del volumen. Para ello se proyectaron cuatro patios escalonados, que van aumentando su ancho progresivamente, permitiendo la entrada de luz natural a los cuatro niveles del hospital.

 

Estos patios, separados por tres núcleos de circulación vertical, no solo iluminan sino que sirven como elementos de orientación interna para los usuarios. A diferencia de las fachadas exteriores, que están protegidas por lamas, los patios internos no requieren estas protecciones, por lo que se decidió destacar las aberturas con dos tipos de ventanas, generando un ritmo visual en estas superficies blancas y amplificando la sensación de claridad.

 

  • Suelo Salino

Cuando imaginamos un desierto a todos nos viene a al cabeza dunas, pero el desierto de Atacama, donde se emplaza el edificio es un desierto árido compuesto por suelo salino. Este tipo de suelo , si bien es muy duro, tiene el problema que con el agua se “deshace” por lo que tiene una doble dificultad, por un lado es tan duro que para poder realizar las excavaciones se tuvo que usar dinamita por lo que se solicitó que estás fueran las mínimas, un hándicap más a la hora de ubicar el edificio en el predio y por otro lado, la dificultad que entraña la protección al agua del mismo.

Al situarse en una zona desierta donde la lluvia es muy escasa el problema principal era evitar que una fuga de agua interna pudiera llegar al subsuelo del hospital, puesto que, si esto sucedían ser un suelo salino, este podría deshacerse. Para eso se proyecto una impermeabilización que envolvía la cimentación y los muros de contención haciendo que en caso de fuga interna de agua esta no pudiera filtrarse al subsuelo y al revés en caso que llegase agua providente del exterior esta no pudiese filtrarse debajo del edificio.

  • Aislación sísmica

Chile se encuentra en uno de los lugares con más actividad sísmica y para poder evitar que los temblores/terremotos pudieran afectar al hospital este se construyó encima de aisladores sísmicos que amortiguan estas vibraciones. Por lo que, para que podamos imaginar como se realizó, se ubicó el hospital como en una “piscina” impermeable que se una al hospital mediante estos aisladores, creando este sótano que separa el suelo del edificio propiamente dicho.

 

Organización funcional

El hospital se distribuye en cuatro niveles, de los cuales los dos primeros tienen accesos directos desde el terreno, aprovechando el desnivel natural.

  • Organización vertical
  • Nivel 1: acceso al estacionamiento del personal y andén de carga para los servicios. Aquí se ubican también las unidades de apoyo sin conexión directa con el público.

  • Nivel 2: nivel principal de acceso para los usuarios, incluyendo el acceso general, urgencias y rehabilitación. Se concentra aquí la mayor afluencia de público. El acceso principal se organiza mediante un hall a doble altura que facilita la orientación.
  • Nivel 3: unidades de menor afluencia como quirófanos, parto y UCI.
  • Nivel 4: destinado casi en su totalidad a hospitalización, con la excepción de la unidad de sedile, ubicada junto a hospitalización infantil y obstétrica.

 

Los tres núcleos de circulación vertical, ubicados entre los patios, permiten una orientación clara en todos los niveles del edificio. Estos núcleos también se convierten en shaft verticales que llevan todas las instalaciones desde los casetones de las cubiertas hasta el nivel 1.

 

  • Organización horizontal

La organización en planta también responde a las lógicas de funcionamiento hospitalario. Existen dos circuitos diferenciados: el público y el técnico. Estos se organizan a cada lado de los patios, permitiendo una circulación fluida y segura tanto para los usuarios como para el personal. Los núcleos de circulación, ubicados estratégicamente, permiten conectar ambos circuitos sin que se crucen: los ascensores públicos y técnicos están dispuestos “espalda con espalda”,asegurando el aislamiento necesario.

 

Conclusión

Proyectar un hospital en el desierto más árido del mundo, con suelo salino y con temblores fue un reto en el que aprovechando las tecnologías que encontramos actualmente junto el estudio de las costumbres de los Aymaras se pudodesarrollar un hospital que además dispone de una certificación de edificio sustentable y singular que es reconocible en toda la zona.

Planta 1
Planta 1

 

Planta 2
Planta 2
Planta 3
Planta 3
Planta 4
Planta 4
Planta 5
Planta 5

 

 

 

 

 


Alex Mollà Doménech es arquitecto por la Universitat Ramón Llull de Barcelona y egresado como Aparejador (Constructor Civil). Ha realizado la diplomatura en BIM Manager y es especialista en edificaciones de Alta Complejidad como Hospitales o Aeropuertos. Actualmente ejerce como Director en Bbats Consulting & Projects en Chile.

amolla@bbats.es

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