Durante décadas, el diseño hospitalario ha sido regido por una lógica inapelable: la funcionalidad. En el corazón de esta concepción yace una prioridad incuestionable: salvar vidas. Bajo esta premisa, los hospitales fueron concebidos desde sus comienzos como máquinas, orientadas a la eficiencia, la seguridad y el control. Sin embargo, en los últimos años ha emergido una nueva conciencia en torno a los servicios de salud: el entorno construido no solo contiene la curación, sino que también la condiciona. A partir de los años noventa, con la emergencia del evidence based design (EBD) se empieza a reconocer que el entorno físico tiene un impacto medible sobre los resultados médicos. Ulrich (1984) demostró que vistas a la naturaleza, iluminación natural y control acústico reducen el estrés, el uso de analgésicos y los tiempos de recuperación. El uso del color y las texturas o los jardines terapéuticos no son ornamentos, sino estrategias arquitectónicas que inciden directamente en la experiencia del cuidado (Marcus & Sachs, 2013)
Por lo tanto diseñar hospitales más allá de la funcionalidad implica reconocer que, si bien la eficiencia operacional es esencial, el espacio hospitalario es también un escenario emocional, psicológico y social. Es un entorno en el que el diseño puede calmar, acompañar y, en ocasiones, curar por sí mismo. Este artículo propone una mirada que integra lo técnico con lo humano, lo racional con lo sensorial, lo operativo con lo poético recorriendo algunos de los edificios hospitalarios que hemos diseñado y construido en los últimos años en nuestra oficina.
- Más que máquinas: el hospital como experiencia
Durante el auge del Movimiento Moderno, el hospital fue concebido como una máquina para curar. Los arquitectos modernos promovieron discursos y diseñaron edificios donde la higiene, la circulación eficiente y la claridad funcional guiaban la forma. Esta visión, aunque revolucionaria en su momento, dejó de lado dimensiones sensoriales, simbólicas y afectivas de la arquitectura.
Hoy entendemos que el hospital es más que un conjunto de salas especializadas. Es un lugar donde las personas atraviesan algunas de las experiencias más intensas de su vida: el nacimiento, el dolor, la esperanza, la espera, la muerte. Por ello, diseñar más allá de la funcionalidad es diseñar para el ser humano de forma integral, no solo para su cuerpo.
A lo largo de nuestra trayectoria profesional hemos tratado de volcar estos conceptos en los hospitales que nos ha tocado diseñar. En este artículo haremos un breve recorrido por algunos edificios que nos permitan ilustrar varios de los conceptos que queremos compartir en este escrito.
La primera parada la haremos en una reciente expansión que realizamos a uno de nuestros más antiguos clientes: el Hospital Británico. Las nuevas salas de internación que diseñamos fueran realizadas en un escenario actual de expansión de la oferta hospitalaria por parte de la institución, pero a su vez con fuertes restricciones para disponer de nuevo suelo dentro de la manzana principal del Hospital. La superficie dentro de la manzana está agotada y como si se tratara de una isla solo es posible crecer en altura sobre las construcciones existentes. Es por ello que se propuso construir un nivel sobre uno de las azoteas existentes del edificio matriz. Esto implicó ciertas dificultades técnicas. La realización de refuerzos estructurales era totalmente incompatible con el uso programático de los niveles inferiores (block quirúrgico, consultorios e internación). Por estas razones se debió recurrir a una estructura exterior que, desde el quinto piso a planta baja, realizará la descarga sin interferir con los usos existentes dentro del edificio. Sin perjuicio de las dificultades técnicas el piso de internación hace una fuerte apuesta a la hotelería y a potenciar las vistas y el contacto con los espacios exteriores en altura. Cada espacio es pensado como un lugar de estar en tranquilidad e intimidad.

- La arquitectura como agente terapéutico
Diversos estudios en neuroarquitectura han demostrado cómo el entorno físico afecta directamente el bienestar psicológico y fisiológico de los pacientes. La luz natural, las vistas hacia el exterior, la presencia de vegetación, la acústica, la temperatura, la textura de los materiales: todos estos elementos inciden en la recuperación.
Diseñar más allá de la funcionalidad supone convertir la arquitectura en un agente terapéutico.
El edificio “Senior Home” para el Hospital Británico en Montevideo fue diseñado respetando todos los estándares normativos y funcionales del programa, pero sumando también un alto grado de confort, calidad espacial y material. La estrategia fue diseñar un residencial de cuidado de adultos mayores que luciera como un edificio de viviendas. El proyecto se articula en base a cuatro niveles y un subsuelo, en un padrón de 10 mts de frente y 59 mts de profundidad. La planta baja y el nivel 1 fueron destinados al centro de adultos mayores. Cuenta con 9 habitaciones y diversos espacios de uso común, como un amplio espacio multiuso en planta baja, una generosa cocina para uso de todos los residentes o incluso pequeños espacios de estar distribuidos a lo largo de todo el edificio.
Los puntos de partida fueron:
– El uso de una imagen exterior con guiños a los complejos residenciales de la zona, utilizando ventanas de piso a techo y balcones que permitieran hacer entrar los jardines al interior el edificio. – Una fuerte apuesta en el uso de materiales cálidos como la madera la cual se encuentra presente en todos los espacios, tanto públicos como privados del residencial.
– Iluminación natural controlada, respetando los ritmos circadianos.
– Patios interiores y jardines curativos (healing gardens), que reducen el estrés y fomentan la movilidad.
– Espacios de transición suaves, como galerías, umbrales y áreas de descanso intermedias.
– Colores y materiales no institucionales, que rompen la frialdad del entorno médico tradicional.

- El paciente como centro del espacio
Uno de los cambios más profundos en la arquitectura hospitalaria contemporánea es el paso de un modelo centrado en el personal médico a un modelo centrado en el paciente. En los últimos años el hospital ha dejado de ser una fábrica de procesos clínicos para convertirse en un entorno diseñado para el confort y la sanación.
Esta transición se pueden reflejar en decisiones arquitectónicas concretas:
– Las habitaciones individuales reducen infecciones y ofrecen privacidad emocional.
– Las zonas de espera humanizadas, con mobiliario ergonómico, la presencia de arte y conexión con el exterior, reducen la ansiedad de familiares.
– Los espacios de diálogo confidencial, donde médicos y pacientes pueden hablar sin interrupciones, revalorizan la intimidad en la atención.
Hace más de 20 años, el Hospital Británico marcaba un precedente histórico en torno a la concepción del parto, el nacimiento y la familia inaugurando salas de nacer en lugar de las convencionales salas de parto de la época. Esto apuntaba a un parto más humanizado.
Dos décadas después nos encarga la reconversión y ampliación de este servicio, pero ahora acompañado de las nuevas tendencias y tecnologías. La ampliación comprende 12 habitaciones en total, de las cuales 4 son salas de nacer específicamente, 7 salas de internación común y una sala de partos con características de asepsia especiales equiparables a quirófano. Debido a la profundidad de la superficie disponible a ocupar dentro de la planta física del hospital, el layout se resuelve en doble crujía con los servicios de apoyo al interior de la planta.
El proyecto se resuelve mediante una doble circulación pública y técnica que asegure el funcionamiento sin interferencias dentro del servicio. Por último a través de la construcción de un nuevo puente asegura la conexión al otro edificio con el Block Quirúrgico para aquellos partos que debido a complicaciones deben ser asistidos dentro de un quirófano y ser trasladados de urgencia al tercer nivel. Debido a los altos estándares de asepsia requeridos se trabajan superficies continuas evitando generar sectores difíciles de limpiar. El diseño apunta a generar un ambiente que recuerde más a la hotelería que a los sectores hospitalarios convencionales. Se puso especial cuidado en la luminosidad, el uso de colores pasteles y los lugares de estar y espera.

- Hospitales que hacen ciudad
Los edificios son una parte muy importante de las ciudades. Son aquellos que dan forma al espacio publico donde vivimos. Los hospitales no escapan a estas lógicas urbanas. En ocasiones las fuertes demandas funcionales y técnicas hacen que su imagen urbana quede relegada a un segundo plano. También las fuertes demandas de crecimiento que presentan estos programas en el tiempo suelen hacer que su crecimiento pueda ser caótico y resultado de la contingencia sin un plan estratégico que le permita crecer de forma orgánica y en sintonía con la ciudad en la que se inserta.
Proyectado y construido en sucesivas etapas desde el año 2005, la sede central del Hospital Británico del Uruguay ha ampliado desde entonces su planta física en más de 21.000 m2.
El edificio principal, de planta nueva, consta de 10.500 m2 y se concibe como programáticamente híbrido, con una zonificación consistente y una fluida vertebración general de las circulaciones y accesos al Hospital. Se ha prestado especial atención a la conformación de los espacios abiertos con el fin de poner en valor a los volúmenes edificados, así como la calidad ambiental de los halles de ingreso, las esperas de pacientes y las circulaciones del Hospital.
La presencia exterior del edificio con su torre elevada, se vincula en su visión diurna y nocturna a su ubicación frente a la plaza de Tres Cruces, una de las principales puertas de ingreso a la ciudad. Se destaca particularmente el nuevo Centro de Cuidados Intensivos para 17 camas, capaz de atender pacientes que requieran condiciones de internación muy exigente y diferenciada.
Recientemente se ha construido un edificio exclusivo de parking de 5.900 m2 para 240 plazas de estacionamiento y una nueva torre de consulta externa de 10 pisos y 6.000 m2 que cuenta con 42 consultorios médicos, salas de conferencias y cafetería. Volumétricamente el edificio se conforma de acuerdo a las fuertes restricciones urbanísticas: el acordamiento en altura y el escalonado propuesto por la norma a tales efectos. Este edificio funciona orgánicamente, a través de dos conexiones, con la primera etapa de policlínica realizada hace más de una década en el predio contiguo, conformando así un complejo de consulta externa desplegado en 9.000 m2 que cuenta con casi 100 consultorios que atienden las más diversas especialidades médicas.

- Sostenibilidad: salud y ambiente
Un hospital que cuida al paciente debe también cuidar el ecosistema que lo sostiene. El diseño hospitalario más allá de la funcionalidad también implica una ética del cuidado extendido al planeta. Los hospitales consumen grandes cantidades de energía, agua y materiales; por tanto, deben ser referentes en eficiencia ambiental, tanto por responsabilidad como por ejemplo.
Salud y ambiente son dos conceptos que están íntimamente ligados. En 2022 nos tocó participar y ganar un concurso para una policlínica en un barrio periférico de Montevideo. La premisa era que el proyecto debía estar construido con un 80% de sus materiales en madera. Es así que optamos por utilizar el sistema constructivo de paneles de CLT (cross laminated timber). El uso de la madera además de ser un material con una baja huella de carbono aporta al lugar una calidez y una percepción “de lujo” que no es frecuente ver en policlínicas públicas que atienden en los barrios carenciados. El edificio es considerado una experiencia piloto la que de resultar exitosa pretende replicarse en otras zonas.
La policlínica, de pequeñas dimensiones, cuenta con tres consultorios, uno de ellos con baño, enfermería, administración y farmacia, sala de estar para funcionarios con baño, depósito y sala de espera con baño accesible.

- Poética del hospital contemporáneo
Más allá de la técnica, el hospital también puede tener una poética propia. Puede ser un lugar donde la arquitectura susurra, acompaña, abraza. Esto no implica abandonar la razón ni la eficiencia, sino recordar que la arquitectura es, ante todo, un lenguaje que comunica valores, emociones y formas de estar en el mundo.
Una ventana bien ubicada puede dar esperanza. Una curva en un pasillo puede evitar la sensación de encierro. Un árbol visto desde la cama puede marcar la diferencia entre la ansiedad y la calma.
Diseñar hospitales más allá de la funcionalidad es diseñar con empatía. Es imaginar el espacio no solo como una infraestructura de soporte, sino como una presencia silenciosa que cuida.
Referencias Bibliográficas
Marcus, C. C., & Sachs, N. A. (2013). Therapeutic Landscapes: An Evidence-Based Approach to Designing Healing Gardens and Restorative Outdoor Spaces. Wiley.
Ulrich, R. S. (1984). View through a window may influence recovery from surgery. Science, 224(4647), 420–421
Estudio Danza-Cotignola-Staricco: Es una firma de arquitectos y profesores de la Universidad de la República. Cuentan con una intensa actividad profesional centrada en arquitecturas de diversa escala y complejidad (principalmente hospitalaria) y la vida académica en la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo donde son profesores de proyectos arquitectónicos y urbanos. Desarrollan además una actividad profesional signada por el trabajo abierto, creativo e interdisciplinario. La forma final de sus proyectos y por ende su belleza es el producto de hallazgos del proceso colaboración con los clientes a quienes conciben integrados al proceso creativo. Su actividad académica ha estado centrada en investigar, promover y difundir experiencias que redefinen las prácticas de la arquitectura y del urbanismo acercándolos a la cultura contemporánea.
Marcelo Danza es doctor y arquitecto por la FADU (UdelaR). Profesor titular de Proyectos y Decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UdelaR. Socio Director de la Firma Danza Cotignola Staricco Arquitectos.
Andrés Cotignola, es arquitecto por la FADU (UdelaR). Profesor adjunto de Proyectos. Director de la Diplomatura de Investigación Proyectual. Socio Director de la Firma Danza Cotignola Staricco Arquitectos.
Marcelo Staricco, es magister y arquitecto por la FADU (UdelaR). Profesor agregado de Proyectos. Director de la Diplomatura de Investigación Proyectual. Socio Director de la Firma Danza Cotignola Staricco Arquitectos.
Créditos Fotográficos: Marcos Guiponi



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