— “En toda obra arquitectónica, la suma de transformaciones es lo que cuenta más que el desenlace final”¹.
Stewart Brand
La acumulación como condición estructural
Pocas tipologías ilustran esa idea con tanta precisión como el edificio de salud. Su crecimiento no responde, en la mayoría de los casos, a una lógica proyectual integral, sino a la acumulación de decisiones contingentes que, con el tiempo, configuran estructuras edilicias fragmentadas: ampliaciones sucesivas, incorporación de parcelas, adaptaciones programáticas; todo atravesado por transformaciones tecnológicas, económicas y sociales.
La institución privada crece o se transforma cuando puede y debe. Hay tecnología que incorporar y competidores que superar. Los edificios son “conjuntos de capas que evolucionan a distintas velocidades, desde el sitio hasta los equipamientos interiores”²: en salud, cada ciclo tecnológico, normativo o institucional deja una huella material distinta, operando sobre capas anteriores sin borrarlas. El edificio de salud con historia es, literalmente, el registro construido de su propia transformación.
Análisis del crecimiento
Los factores que motorizan estos crecimientos pueden agruparse en las siguientes variables, que interactúan entre sí y permiten leer el edificio de salud como un sistema abierto, en permanente reconfiguración, cuyo desarrollo no es lineal.
- Innovación médico-tecnológica: impone consecuencias espaciales en cada salto de la práctica médica. Cada nueva tecnología requiere un tipo de espacio que pocas veces preexiste. Un quirófano híbrido que combina intervención quirúrgica y diagnóstico por imagen en tiempo real requiere entre 70 y 90 m2, frente a los 40 a 60 m2 de uno convencional³; ningún bloque quirúrgico existente puede simplemente reconvertirse, exige replantear el conjunto.
- Condiciones externas: políticas, económicas, normativas y urbanas que actúan como habilitadores o frenos del crecimiento; las oscilaciones macroeconómicas se leen directamente en los edificios. Cada crisis congeló proyectos y cada período de crédito accesible aceleró ampliaciones; las modificaciones regulatorias en habilitación, accesibilidad y bioseguridad obligaron a adecuaciones no siempre planificadas.
- Las condiciones internas de gestión: son quizás la variable menos visible y la más decisiva. Reorientan objetivos y modelos de funcionamiento desde adentro de la institución. Un cambio de conducción puede redefinir el modelo asistencial o decidir la expansión hacia nuevas sedes; en instituciones familiares, además, cada cambio de conducción suele dejar una marca física. La búsqueda de acreditaciones o certificaciones de organismos de estándares de calidad es otra forma de la misma fuerza, y empuja transformaciones edilicias tan concretas como las que impone cualquier norma externa.
- La demanda en los servicios de salud: cambia con el perfil epidemiológico y los hábitos socioculturales. Un estudio sobre más de un millón de consultas en centros privados confirmó que el 84,5% de las atenciones en guardia son de bajo riesgo y podrían resolverse en otro nivel de atención⁴, convirtiendo a las emergencias en el primer y a veces único punto de contacto con el sistema, con superficies y circulaciones para las que no fueron concebidas. En el extremo opuesto, los servicios de neonatología están en retracción por la caída sostenida de la tasa de natalidad, obligando a reconvertir sectores que durante décadas fueron área de crecimiento.
Estas variables se cruzan, y cada cruce produce una decisión edilicia distinta.
Abordaje proyectual
Frente a esta complejidad, el proyecto se estructura como una secuencia de operaciones que traducen estas dinámicas en criterios de intervención concretos, un instrumento metodológico replicable para intervenir sobre estructuras existentes. Para ello proponemos usar estas herramientas:
- Lectura histórica: reconstruye la evolución y memoria del edificio, identificando transformaciones, conflictos y recursos aún aprovechables. Permite reconocer decisiones previas que condicionan o habilitan nuevas intervenciones.
- Lectura de contexto: analiza las condiciones del emplazamiento y las posibilidades de expansión física y normativa. Variables como alturas, ocupación y retiros determinan el potencial de crecimiento y la relación con el entorno inmediato. Detectar el tejido blando colindante, es parte del diagnóstico tanto como el relevamiento del edificio mismo.
- Programa médico arquitectónico: parte del diagnóstico del estado actual, incorpora el programa requerido y establece una lógica de crecimiento futuro. Implica trabajar con la conducción no solo sobre lo que la institución necesita, sino sobre en su futuro próximo.
Mario Corea Aiello llamó “hospital evolutivo” a esa capacidad de crecer sin perder coherencia, mediante un módulo “adaptable a los cambios tecnológicos y funcionales progresivos sin alterar la estructura de soporte ni la circulación general”⁵, un principio pensado originalmente para obra nueva, pero igual de válido sobre lo existente.
Por último, la formulación de un concepto arquitectónico integrador es lo que articula crecimiento, funcionamiento y lenguaje en una sola idea capaz de sostener al conjunto a través de sus distintas etapas constructivas.
Todo proyecto se sostiene en la relación entre tres dimensiones inseparables —concepto, contexto y contenido⁶—, y es “el concepto, no la forma, lo que distingue a la arquitectura de la mera construcción”⁷. En un edificio que crece por etapas, ese concepto es lo único capaz de evitar que cada nueva intervención se perciba como un agregado ajeno a las anteriores
El instrumento: un masterplan que no lo resuelve todo
Frente a esto, la arquitectura tiene algo específico para ofrecer: no la solución definitiva, sino un instrumento que ordene la incertidumbre. Un masterplan no es un proyecto terminado, sino una estructura que no necesita fijar de antemano el programa final de cada pieza: alcanza con saber cómo va a crecer el conjunto para que, sea lo que sea que ocupe cada metro cuadrado, encaje. No le quita incertidumbre a la institución; le da un lugar dónde ponerla.
Los casos que siguen muestran este instrumento en acción, en instituciones que crecieron por impulsos de mercado, acumularon tensiones funcionales y necesitaron un proyecto que le diera dirección a esa historia. Cada uno está en un momento distinto de este proceso.
Tres casos de crecimiento fragmentado en instituciones privadas
CASO 1 — IPREF Instituto de Psicopatología y Rehabilitación — San Salvador de Jujuy, Argentina
Superficie actual: 4546 m2 – Superficie proyectada 12.000 m2 | Masterplan – Estudio Oficina Arquitectura
El Instituto nace en la década de 1980 con especialidad en psiquiatría y psicología, en un edificio proyectado sobre la calle San Martín: consultorios en planta baja e internación psiquiátrica en los pisos superiores, con posibilidad de crecimiento.


Los primeros motores de transformación fueron normativos y de mercado. La legislación prohibió los servicios psiquiátricos de atención exclusiva, obligando a diversificar el programa: la respuesta fue construir hacia arriba incorporando rehabilitación fisiátrica, y un programa de auditorio y café superpuesto sobre las áreas de internación psiquiátrica, cruzando dos privacidades incompatibles.
Posteriormente la institución fue sumando lotes en la manzana: uno vacío sobre calle Bustamante y dos inmuebles contiguos reformados para consultorios y clínica de día. Cada adquisición respondió a una necesidad inmediata; ninguna formaba parte de una estrategia de conjunto.

El relevamiento mostró un edificio con tensiones acumuladas que ninguna ampliación puntual podía resolver; y una institución que empezaba a reorientar su perfil hacia servicios médicos generales, más allá de la salud mental. Frente a eso, propusimos pensar el crecimiento como masterplan: una estructura capaz de absorber tanto la expansión física como esa redefinición de fondo.

La primera construye, sobre calle Bustamante, un bloque de consultorios externos, diagnóstico por imágenes, y rehabilitación e internación fisiátrica; mudando y descomprimiendo los servicios que hoy se superponen en el edificio central.
La segunda reforma, en el edificio existente, libera la planta baja hacia el exterior con consultorios y locales, y duplica el programa de internación en los pisos superiores.
La tercera ocupa los lotes colindantes sobre San Martín con el nuevo ingreso institucional, una plaza seca con acceso diferenciado para ambulancias, un volumen de auditorio, café y admisiones sobre la fachada. Y como pieza central, una torre de diez plantas para especialidades médicas, conectada al sector de internaciones existente.



El concepto integrador son las plazas secas: espacios semicubiertos que organizan con claridad dos lógicas de acceso, los ingresos públicos, y los ingresos técnicos y de servicio, que recorren y comunican todo el complejo por circulaciones propias.

CASO 2 — IMR Instituto Modelo de Rehabilitación — Unquillo, Córdoba, Argentina
Superficie total 1117 m2 – Superficie proyectada P.B 790 m2 | Masterplan – Estudio Oficina Arquitectura
El IMR es un centro de fisiatría en Unquillo cuya historia edilicia es la de tres construcciones colindantes sucesivamente reformadas y conectadas, adaptándose a la función sanitaria de manera incremental.


Esa herencia es legible en todo el edificio: un lote en esquina de geometría irregular, un 35% de la superficie sin uso definido y tres frentes con lenguajes distintos. Esto refleja la actualidad de la Institución. El encargo inicial era reformar cuatro dormitorios, pero el relevamiento mostró gran superficie en desuso, suficiente para duplicar los dormitorios.

Desde ahí, el proyecto se amplió hacia una reforma integral sobre la planta baja, organizada en etapas.
La primera etapa interviene las áreas en desuso: nueva imagen de fachada, diferenciación de ingresos y programa de esperas, atención, consultorios externos, dirección y baños.
La segunda (ahora en obra), transforma la parte posterior en ocho habitaciones de internación con enfermería, y organiza la circulación técnica y el plan de evacuación.
La tercera muda el comedor de residentes, cocina y café público hacia un espacio disponible cercano al ingreso, y amplía gimnasio y consultorios para internados.

CASO 3 — CPVS Clínica Privada Vélez Sársfield — Córdoba, Argentina
Arq. Daniela Bracco
La Clínica Privada Vélez Sarsfield, ubicada en el Barrio Parque Vélez Sarsfield, que le da su nombre, fue fundada en 1979 con tres consultorios, cuatro habitaciones y un quirófano. Hoy, la Clínica es uno de los centros de alta complejidad más reconocidos de Córdoba. Su historia refleja con precisión cómo las fuerzas del mercado privado de salud se traducen en transformaciones edilicias sucesivas y acumulativas.




Cada salto tecnológico representó, y continúa representando, un desafío para la institución, que debió adaptarse mediante procesos de ampliación, modernización e incorporación de nueva infraestructura para sostener su posicionamiento dentro del sistema privado de salud.
En 2007 incorporó el primer tomógrafo multicorte de 64 canales de la Provincia de Córdoba, lo que implicó pasar de 200 m2 a 1400 m2 dedicados a diagnóstico por imágenes. Esta transformación no fué solo espacial: requirió áreas blindadas, mayor infraestructura eléctrica, circulaciones diferenciadas y sectores técnicos especializados que el edificio original no contemplaba.
En 2012, una ampliación de aproximadamente 8000 m2 incorporó camas de internación y terapia intensiva para responder a la creciente complejidad de la práctica médica. En 2014 se sumaron una segunda sala de hemodinamia con angiógrafo Siemens y una unidad de terapia neonatal con 16 incubadoras, posicionando a la institución como referente regional en alta complejidad.
Desde 2004, la institución adoptó una lógica multicampus: sede Ruta 20 de consultorios ambulatorios sobre Av. Fuerza Aérea, sede Norte sobre Av. Caraffa adquirida en 2021, expansión hacia zona Este en 2024.
Esta red refleja un fenómeno característico del mercado privado de salud: el paso del edificio único a la institución distribuida, donde la descentralización de servicios y el acercamiento territorial a distintos segmentos de población son estrategias de captación de pacientes tanto como decisiones sanitarias.

Proyecto, planificación y ejecución Sede Norte
El último desafío proyectual es precisamente la Sede Norte: un edificio adquirido con un programa preexistente que requiere ser reformulado. La intervención contempla una reorganización integral de la planta baja, incluyendo la reubicación y mejora de las áreas de terapia intensiva, la ampliación del sector de guardia, la incorporación de un quirófano de mayores dimensiones junto a los existentes y el traslado del área de diagnóstico por imágenes hacia el sector próximo a la nueva internación, liberando así superficie cercana al ingreso para nuevos consultorios y salas de espera.
Por otro lado, en planta alta se realizó la reubicación y refuncionalización de cocina, laboratorio y clínica médica, se intervinieron las áreas de internación, y se eliminó el sector de neonatología, salas de parto y postparto (especialidades derivadas a la sede central). Actualmente se sigue interviniendo en las áreas de internación para adecuarlas a los requerimientos actuales.
Todo esto se organizó en un esquema de etapas de remodelación, que muchas veces fue variando según las demandas de las áreas a intervenir.

Las tareas de ampliación, reestructuración y remodelación se ejecutan por etapas para mantener el funcionamiento de la clínica durante la obra, minimizando interferencias y garantizando la seguridad de pacientes y personal. La planificación incorpora coordinación entre áreas técnicas y asistenciales, junto con medidas de contingencia para asegurar la continuidad operativa. La metodología adoptada busca garantizar una ejecución segura y eficiente, reduciendo el impacto sobre la atención médica y manteniendo los estándares operativos y sanitarios del establecimiento.

Proyecto de modificación de fachada
Una vez finalizadas las tareas de ampliación y reestructuración interna de la clínica, se procederá a ejecutar la intervención sobre la envolvente exterior mediante el proyecto de modificación de fachada, con el objetivo de unificar criterios de diseño e imagen institucional con la sede central.
La propuesta arquitectónica plantea una renovación integral de la imagen edilicia, incorporando una nueva lectura volumétrica y una mejora en el desempeño funcional y ambiental del edificio. El proyecto se desarrolla a partir de la incorporación de una doble piel vidriada en el sector de acceso principal, otorgándole mayor jerarquía institucional y reforzando su condición de ingreso público. De manera complementaria, se interviene el acceso a guardia, manteniendo una expresión arquitectónica vinculada al conjunto, pero con una jerarquía secundaria acorde a su función.

La nueva envolvente sobresale del plano del volumen existente, generando un espacio intermedio que conforma una esclusa térmica de acceso, contribuyendo a reducir pérdidas energéticas y mejorar el confort de los usuarios. En el resto de la fachada se conserva el esquema general de doble piel existente, reemplazando el revestimiento actual por una composición contemporánea de elementos verticales que aportan identidad, ritmo y profundidad al conjunto.
La propuesta combina paneles de aluminio compuesto, superficies vidriadas y parasoles verticales, generando una imagen más uniforme, moderna y eficiente desde el punto de vista estético y ambiental.
La intervención busca consolidar una identidad arquitectónica coherente entre sedes, optimizar el comportamiento térmico y revalorizar la presencia urbana.

Reflexiones finales
En los tres casos, lo que distingue una intervención estratégica de una meramente técnica es la capacidad de leer simultáneamente el pasado del edificio, su presente concreto y el futuro al que aspira la institución. El crecimiento fragmentado no es el problema que el arquitecto viene a resolver de una vez, es la condición permanente de estos edificios, “capas sobre capas que rara vez terminan de asentarse”1. El proyecto abarcativo no cancela esa fragmentación, la orienta. Hace del crecimiento inevitable un crecimiento inteligente.
Referencias
- Brand, S. (1994). How buildings learn: What happens after they’re built. Nueva York: Viking Press.
- Tschumi, B. (1981). Sequences [Catálogo de la exposición]. Nueva York: Artists’ Space Gallery.
- Hospitecnia. (2021). Quirófanos híbridos: arquitectura y diseño. https://www.hospitecnia.com
- Adecra+Cedim / Comisión de Directores Médicos. (2024). Estudio sobre consultas en servicios de emergencia de centros privados. Buenos Aires: Adecra+Cedim.
- Corea Aiello, M. (2022). Sistema tipológico proyectual y hospital evolutivo. En Mario Corea Arquitectura 1985–2022. Barcelona.
Fernando Sain
Arquitecto, Universidad Nacional de Córdoba (FAUD). Especialidad en Arquitectura Hospitalaria, Universidad Politécnica de Cataluña — Escola Sert COAC, director Mario Corea Aiello (2017). Docente en electiva Arquitectura para la Salud, FAUD-UNC (desde 2022). Miembro Investigador del IMFIS, FAUD-UNC. Socio de la AADAIH, delegación Córdoba. Director del Estudio Oficina Arquitectura, Córdoba.
Daniela Bracco
Arquitecta, Universidad Nacional de Córdoba (FAUD, 2009). Diplomatura en Gestión y Diseño de Edificios para la Salud 1 y 2 — AADAIH / Universidad del Gran Rosario (2021-2023). Coordinadora de proyectos y obras, Clínica Privada Caraffa (2019-2021) y Clínica Privada Vélez Sársfield (2021-actualidad). Socia de la AADAIH, delegación Córdoba. Socia fundadora de B30 Arquitectura.
arqoficina.estudio@gmail.com
arq.danielabracco@gmail.com


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