Cuando pensamos esta frase para nuestra convocatoria, hace ya unos meses, no imaginamos que estaríamos, aun hoy, viviendo un “ahora” tan intenso.
Presentimos cerca la salida que todavía no vemos…
Probablemente ya sobre informados, continuaremos reflexionando; las conclusiones finales si las habrá, son todavía prematuras…
Wohan quedó lejos, transcurrido un breve lapso, con la misma velocidad con que fue construido el Hospital fue desmontado. No sabemos la razón, cumplió su función en la emergencia o sólo fue prevención.
Más allá de la capacidad económica y el alarde tecnológico, nos dejó una enseñanza sobre la emergencia: qué es lo transitorio y qué será lo permanente.
Las experiencias de estos tiempos van mostrando que se hace imprescindible utilizar la infraestructura de lo existente en los hospitales en funcionamiento para resolver el conflicto de la pandemia. Es dentro de ellos donde se tiene acceso a toda la tecnología y a los recursos humanos necesarios para una atención coordinada veloz y protegida; seguramente en el futuro readecuada y adaptados sus espacios para estas circunstancias especiales.
Tal vez la pregunta sea cómo pasar de la reflexión a la acción que nos demanda el después.
Respondimos en la emergencia, hubo sorpresa pero no nos paralizó. Y en el Anuario 2020 se reflejaron las propuestas y obras de arquitectos, ingenieros y especialistas como la situación demandaba y allí quedó documentado.
Ahora, más próximos al después, más informados y con las experiencias vividas, respondemos más serenos: lleva tiempo. Pero en este Anuario 2021 vemos las consecuencias de esa reflexión. Estamos ejecutando, hemos pasado a la acción y los trabajos de los colegas así lo demuestran.
Los cambios no se perciben en forma inmediata, porque los cambios de conductas que requieren adaptación de espacios públicos y privados llevan tiempo.
La realidad es que la arquitectura no se impone, sino que responde a las necesidades y propone cambios que son aceptados o no, y es el tiempo el que los verifica.
Las experiencias y ejemplos de transformaciones de las ciudades como consecuencia de epidemias son una evidencia en el mundo.
Todo hace suponer que sucesivas epidemias ocurridas en relativo poco tiempo, pueden repetir en una nueva pandemia. No podremos decir que nos tomó por sorpresa. Seguramente será igual una emergencia. Pero el mundo ya sabe cuáles son sus consecuencias.
Nuestro rol para el después será tratar de que en el ahora se ejecuten los cambios que hemos meditado durante este tiempo.
Los cambios en el comportamiento, si los hay, se verán rápidamente o serán continuidad de los que tenemos hoy.
Las grandes repuestas en la arquitectura son lentas y suelen no verlas parte de las generaciones que las ejecutan.
Jorge Bello es arquitecto (FADU UBA 1977). Nació en Concordia, Provincia de Entre Ríos. Desde 1990ha realizado numerosas obras en distintos lugares de la Argentina y actualmente tiene varios proyectos en construcción. Desde 2006 en adelante participa en congresos y dicta conferencias relacionadas con la arquitectura e ingeniería hospitalaria.



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