El último año ha sido un año de imprevistos. El 2020 marcaba el inicio (o final) de una década y se presentía como el año definitivo para emprender acciones estancadas sobre crisis globales largamente traspuestas: la emergencia climática y la inequidad social. Pero un virus tomó la delantera y apuntó hacia la crisis de salud pública. La enfermedad de la covid-19 se extendió por el mundo y los hospitales se convirtieron en el foco de la fragilidad del sistema sanitario. En realidad, la salud pública llevaba en crisis muchos años por la falta de inversión de recursos.
El Hospital del Mar
Pinearq y Brullet llevan casi 30 años trabajando en el Hospital del Mar de Barcelona, un hospital que se ha ido modificando en el tiempo según las necesidades y los recursos que ha ido obteniendo.


Durante el primer pico de la pandemia en marzo de 2020, colaboramos en la adaptación de espacios de este hospital. Se trató de una adecuación de emergencia, liderada por el personal del centro y respaldada por la experiencia de Médicos sin Fronteras. Estamos convencidos de que adecuar y ampliar en el propio contexto de un hospital en funcionamiento es la alternativa correcta frente a la creación de nuevos espacios de salud dedicados específicamente a tratar la covid-19 o a la transformación de estructuras dedicadas a otras funciones localizadas lejos de esos hospitales activos.
El Hospital del Mar se encuentra dentro de una parcela urbana que también incluye el Campus Universitario Mar, el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB por sus siglas en catalán) y un polideportivo municipal. Esta supermanzana se diseñó como un clúster de ciencias de la salud para reunir todos los elementos necesarios en la evolución de la salud: por eso vincula el hospital con instituciones de docencia e investigación.
El hospital es uno de los centros de referencia en la ciudad. En el punto alto de la primera ola de la pandemia, entre marzo y abril de 2020, el hospital se dedicó 100% al tratamiento de covid-19. Un hospital con 532 camas y alrededor de 40 de UCI demandaba tener más de 190 camas para semi-críticos en menos de dos semanas. Con este requerimiento, consideramos escenarios posibles:
- La mutación del hospital de día localizado en la ampliación terminada en el año 2017.
- La ocupación de la primera planta de ese edificio, que estaba preparada para iniciar una siguiente fase de reforma global del hospital.
- La extensión de los servicios en las instalaciones del polideportivo adyacente al hospital, localizado en la misma manzana bajo el PRBB (un proyecto, también, de Pinearq con Brullet de Luna).
- La transformación del estacionamiento subterráneo en una unidad de terapia intensiva.
Se desarrollaron los tres primeros escenarios. El hospital de día se convirtió en una UCI al cambiar los sillones por camas, incorporar biombos y reforzar las tomas de oxígeno. Al mismo tiempo, la planta primera que estaba preparada para iniciar la reforma se organizó en dos unidades, de manera que quedaran claramente definidos los circuitos de salida del material sucio y los circuitos internos para los médicos vestidos con los trajes EPI. La premisa fue que no existieran problemas de cruce de flujos. Las obras se llevaron a cabo del 23 al 29 de marzo; la instalación del equipamiento, el mobiliario, los almacenes y la señalética se hicieron del 30 de marzo al 3 de abril.

Aprendimos que el propio diseño de un hospital debe permitir, de una forma más genérica, una mutación de usos suave y poco traumática.
La tercera intervención fue la transformación del polideportivo, bajo el PRBB, en una unidad de cuidados semi-intensivos. Las obras se realizaron del 30 de marzo al 3 de abril; la instalación del equipamiento, el mobiliario, los almacenes y la señalética se hicieron del 3 al 5 de abril. En este caso, se trató como una actuación de arquitectura efímera, con material y mobiliario alquilado, para que el polideportivo retornara rápidamente a su estado original. Las unidades se organizaron a partir de la clara diferenciación de los circuitos: el de personal, el de residuos y el de entrada de mercancías.
Un hospital futuro debe apostar por la claridad en las circulaciones, quizá que los flujos de material limpio y sucio se puedan convertir en pasillos para médicos y pasillos para enfermos infectados.
Las áreas provisionales quedaron unidas físicamente al Hospital del Mar mediante conexiones seguras que permitieron el traslado de pacientes en camilla sin la necesidad de una ambulancia: un recorrido de un minuto desde la torre de hospitalización a través de una conexión aislada que garantizaba que no se contaminaran otros pacientes y áreas del hospital. Los pacientes de la torre de hospitalización tomaban los ascensores para ser transferidos a través de un corredor aislado construido en la explanada de la planta baja de la supermanzana, donde se conectaba con el elevador del PRBB que lleva a las unidades de recuperación. El personal médico y los suministros limpios utilizaron una conexión de pasillo entre los dos edificios en el sótano -1. Este doble circuito eliminó los riesgos de contaminación y garantizó la seguridad de los pacientes y del personal de todo el hospital.
Esta unidad se desmontó en cuanto la curva bajó y el hospital volvió a su condición anterior.
Con esta adaptación, los tres espacios ya estaban totalmente operativos y se consiguió un total de 196 camas nuevas en un total de 14 días. El personal médico, además, no tuvo que desplazarse grandes distancias y podían seguir contando con todo el equipamiento propio de un hospital general.
La velocidad y la eficiencia en la ejecución se sumaron a las conexiones existentes y a los programas complementarios para asegurar la construcción de este plan de expansión de emergencia. Estas características de diseño permitieron una resolución rápida a cualquier problema técnico al proporcionar equipos y datos necesarios, redes de gas y agua, así como para establecer las conexiones para la transferencia de pacientes y personal y definir circuitos limpios y sucios. Asimismo, los programas complementarios de los edificios vecinos al hospital facilitaron la implementación de infraestructura adicional, como tanques de oxígeno y máquinas y conductos de aire acondicionado.
El futuro del Hospital
La experiencia sufrida durante el último año de pandemia por covid-19 nos ha dejado dos enseñanzas principales: una de ellas es que es necesario crear planes de emergencia contra pandemias en cada edificio, de manera que se puedan organizar y segregar espacios que se adapten rápido a los cambios urgentes que demanda una contingencia. La otra enseñanza es que el hospital se ha de diseñar con capacidad para mutar para incrementar su capacidad de uso en los espacios de espera, en vestíbulos, salas complementarias y espacios abiertos.
Planes de emergencia contra pandemias
Los edificios hospitalarios españoles deben actualizarse porque están afectando la producción y la efectividad de las actividades que se desarrollan en ellos. Por esto, creemos que es fundamental diseñar planes de emergencia contra pandemias de manera que permitan organizar y segregar espacios que se adapten mejor y más rápido a los cambios urgentes que demanda la medicina durante una contingencia. Estos planes –a la manera de los planes de emergencia contra incendios, inundaciones o terremotos– deben reconocer zonas de crecimiento, mutación de espacios o la creación de circuitos, para que los centros de salud puedan responder a las demandas urgentes de una pandemia. No se debe olvidar que lo más importante e irremplazable es el personal de atención al paciente y, por lo tanto, debemos hacer que su trabajo sea fácil dentro de la intrínseca dificultad de una emergencia.
Hospital mutable
El hospital debe poder mutar y expandirse. Aunque los hospitales son flexibles a nivel teórico, la realidad no es así tanto por organización médica como por la larga duración de la construcción (en España, la construcción de un hospital toma entre 8 y 10 años, así que al terminar ya es ineficiente). Se deben buscar, en ese sentido, sistemas que aceleren la construcción, que ya existen en otras latitudes y para otras actividades.
Igualmente, el plan funcional cerrado ―en el que se disponen habitaciones y recintos con medidas limitantes― no permite la creación de espacios reutilizables para otras funciones. Proponemos que se realicen planes funcionales genéricos, que permitan mutar usos sin romper el esquema del hospital y del edificio. Por eso, algunos espacios deben ser como un acordeón: con usos variables y con instalaciones y equipamientos suficientes, que puedan adaptarse a las necesidades de pandemias, como los vestíbulos o las salas de espera.
Lo que nos interesa es implementar sistemas y metodologías desde la arquitectura que vayan al mismo nivel y al tiempo con la evolución de la medicina. Por eso, el modelo de hospital que se expande internamente (sin ocupar más terreno y sin crear centros monotemáticos) es nuestra apuesta de futuro.


FICHA TÉCNICA
Proyecto: transformación de emergencia del Hospital del Mar por la pandemia de covid-19
Localización: Barcelona
Arquitecto principal: PINEARQ
Equipo de diseño: Albert de Pineda, Raúl García
Colaboradores: equipo técnico del Hospital del Mar
Consultores: Médicos sin Fronteras
Planos: cortesía del Hospital del Mar
Fotógrafos: cortesía del Hospital del Mar, menos, hospital de día antes: fotógrafo Ariel Ramírez
Albert de Pineda es arquitecto superior por la Escuela de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) desde 1980. Fundó Pinearq en 1997, un estudio especializado en el campo de las ciencias de la salud que ha construido hospitales en España, Portugal, Italia, Alemania, Nicaragua, El Salvador, Emiratos Árabes, China, Chile y Panamá. También ha realizado proyectos de residencias sanitarias, mercados, laboratorios, bibliotecas, universidades y complejos residenciales. Albert ha participado en congresos especializados, ha sido profesor de la Universitat Oberta de Catalunya en el postgrado de planificación y diseño de centros hospitalarios, es miembro del Advisory Board del DABC del Politecnico di Milano, es director de varios cursos de diseño hospitalario del IL3 de la Universitat de Barcelona, y participa como docente en el máster d·health de Biocat y en el máster intensivo de arquitectura sanitaria de la UPC-Escola Sert.



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