La arquitectura para la salud ocupa hoy un lugar estratégico dentro del debate contemporáneo sobre ciudad, sostenibilidad y políticas públicas. En América Latina, donde gran parte de las expansiones urbanas recientes se produjeron a través de procesos rápidos en la periferia y programas masivos de vivienda social, los equipamientos públicos pasaron a asumir un papel que trasciende la resolución estrictamente funcional de sus programas. Como señala Marina Waisman, gran parte de la arquitectura latinoamericana moderna estuvo históricamente vinculada a procesos de construcción territorial y consolidación urbana en contextos todavía incompletos (Waisman, 1990).
Sin embargo, a pesar de su enorme relevancia territorial y social, gran parte de las Unidades Básicas de Salud en Brasil todavía funcionan en edificaciones adaptadas o en construcciones desarrolladas a partir de soluciones excesivamente estandarizadas, frecuentemente marcadas por baja calidad ambiental y escasa relación con el espacio urbano.
Es por eso que pensar la atención primaria de salud a partir de la arquitectura implica reconocer que estos equipamientos pueden actuar no solo como infraestructura sanitaria, sino también como espacios de referencia comunitaria y organización urbana.
La Unidad Básica de Salud Parque do Riacho, construida en Brasilia a partir de un concurso público nacional promovido por la Compañía de Desarrollo de Vivienda del Distrito Federal (CODHAB-DF por sus siglas en portugués) y por la Secretaría de Salud del Distrito Federal, surge precisamente dentro de esta condición.
El concurso recibió 76 propuestas y fue evaluado por una comisión integrada por arquitectos vinculados al Instituto de Arquitectos de Brasil del Distrito Federal (IAB-DF), el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Brasil (CAU-BR) y la Secretaría de Salud del Distrito Federal, además de consultoría técnica en aspectos constructivos y presupuestarios.
Implantada en Parque do Riacho II, una urbanización vinculada a programas de vivienda social de gran escala, la obra fue concebida como parte de un territorio aún en formación, marcado por extensos vacíos urbanos, grandes infraestructuras viarias y una débil configuración del espacio público. El propio término de referencia del concurso destacaba la necesidad de implantación de equipamientos comunitarios capaces de contribuir a la estructuración urbana y a la calidad ambiental del nuevo barrio habitacional.
En este contexto, el proyecto buscó construir más que un edificio sanitario eficiente. La propuesta intentó desarrollar un equipamiento público capaz de contribuir a la consolidación futura del barrio, produciendo legibilidad urbana, apropiación colectiva y continuidad espacial.
Arquitectura como construcción de urbanidad
La idea de “arquitectura como designio”, comentada por la arquitecta y profesora Monica Junqueira, ayuda a comprender proyectos que no solo responden a un programa inmediato, sino que proyectan una condición urbana futura todavía inexistente. En territorios periféricos y recientes, la arquitectura pública frecuentemente anticipa urbanidades posibles, actuando como instrumento de organización espacial y referencia colectiva.
La UBS Parque do Riacho puede ser comprendida dentro de esta perspectiva. Su implantación responde directamente a la condición singular del terreno: un lote de grandes dimensiones destinado a un edificio relativamente pequeño, situado entre conjuntos habitacionales recientes, áreas vacantes y corredores de infraestructura.
Frente a esta situación, el proyecto adoptó una estrategia de implantación basada en tres bloques rectangulares organizados alrededor de patios internos. La fragmentación volumétrica permitió ampliar la presencia urbana del conjunto y evitar que la escala reducida del programa se diluyera dentro de la dimensión del lote. Al mismo tiempo, la disposición de los bloques permitió una clara organización funcional y una mejor adaptación topográfica.


La propuesta buscó establecer una relación directa entre edificio y espacio público. El acceso principal se realiza a través de una plaza peatonal situada en continuidad con la vereda urbana, mientras que estacionamientos y áreas técnicas fueron desplazados hacia el perímetro lateral. Más que resolver flujos funcionales, la implantación intentó construir un lugar y conferir identidad pública a un territorio todavía en consolidación.
Patios, clima y humanización
Uno de los principales elementos conceptuales del proyecto es la adopción de patios internos como mecanismo simultáneamente ambiental, espacial y funcional. La referencia a los “espacios exteriores domesticados” descritos por Oscar Hagerman revela una comprensión del patio no solo como solución técnica, sino como elemento organizador de las relaciones entre clima, circulación y permanencia (Hagerman, 2006).

En regiones de clima cálido y elevada radiación solar, la adopción de patios surgió inicialmente de manera intuitiva, como respuesta simultánea a cuestiones climáticas, funcionales y espaciales. Los patios permitían introducir ventilación, iluminación difusa, vegetación y espacios de permanencia protegidos dentro de la unidad de salud, contribuyendo tanto al desempeño ambiental como a la cualificación de las áreas de espera y circulación. En este sentido, el confort es comprendido no solo como desempeño técnico, sino también como condición ambiental y perceptiva del espacio construido (Schmid, 2005).
Posteriormente, durante reflexiones desarrolladas sobre el proyecto, fue posible reconocer cómo esta estrategia dialogaba también con una larga tradición de arquitectura hospitalaria organizada alrededor de patios y vacíos interiores. Referencias discutidas por Richard Scoffier en la conferencia Les actes fondamentaux III – Soigner ayudan a comprender la permanencia histórica del patio como dispositivo ambiental y organizador del espacio hospitalario (Scoffier, 2021).
En la UBS Parque do Riacho, los patios organizan funcionalmente los tres bloques y establecen diferentes condiciones de iluminación, ventilación y permanencia. Los espacios de espera y circulación se abren hacia jardines internos protegidos de los ruidos externos. La presencia de vegetación y espejos de agua contribuye al control microclimático y a la construcción de ambientes de permanencia más estables desde el punto de vista térmico.
La organización alrededor de patios también favorece la claridad funcional y la sectorización interna. Los diferentes programas —consultorios, administración, vacunación, farmacia y apoyo técnico— fueron distribuidos de acuerdo con la vocación específica de cada bloque, minimizando conflictos de circulación y facilitando futuras adaptaciones funcionales.
La escala horizontal del conjunto constituye otro aspecto relevante. La decisión de evitar la verticalización permitió garantizar accesibilidad universal integral y construir una relación más próxima entre edificio, paisaje y usuario. Las circulaciones abiertas y la continuidad visual entre interiores y patios producen una espacialidad menos institucional y más próxima a la escala doméstica, condición particularmente importante en equipamientos de atención primaria de salud.
La referencia a la percepción espacial y a la experiencia sensorial del usuario aproxima el proyecto a las reflexiones desarrolladas por Juhani Pallasmaa sobre la dimensión atmosférica de la arquitectura (Pallasmaa, 2014).

Tecnología, confort y racionalidad constructiva
Aunque el proyecto trabaja intensamente cuestiones espaciales y ambientales, su organización depende profundamente de una lógica técnica rigurosa. La tecnología aquí no aparece como especulación formal, sino como lógica ambiental y constructiva integrada a la arquitectura.
El edificio fue concebido a partir de principios de modularidad, racionalidad constructiva y flexibilidad funcional. La estructura metálica permitió rapidez de montaje y economía de materiales, mientras que los cerramientos industrializados facilitaron la racionalización de la obra. Las losas elevadas del suelo generaron un espacio técnico para instalaciones, permitiendo futuras adaptaciones sin intervenciones considerables.

El edificio abriga un sistema integrado de protección ambiental y acondicionamiento pasivo. La organización alrededor de patios internos permitía combinar iluminación natural difusa, ventilación cruzada, control térmico y regulación microclimática a partir de soluciones arquitectónicas de baja complejidad tecnológica.
En la propuesta original del concurso, los patios incorporaban láminas de agua alimentadas por reutilización de aguas pluviales tratadas. Estos espejos de agua contribuían simultáneamente al enfriamiento evaporativo pasivo, a la humidificación del aire y a la reducción de la temperatura del aire admitido en las circulaciones y áreas de espera.
Las fachadas fueron concebidas como sistemas de doble piel. Externamente, los “cobogós” (celosías) horizontales funcionan como elementos de protección solar, filtrando la radiación directa y permitiendo iluminación natural difusa. Internamente, los planos de vidrio preservan la estabilidad higrotérmica de los ambientes y contribuyen al aislamiento acústico frente a las grandes infraestructuras viarias del entorno. Esta doble piel también incorpora una circulación técnica y privativa para médicos y enfermeros entre los consultorios.
La estrategia ambiental también preveía ventilación nocturna para refrigeración de paredes y losas a partir de la amplitud térmica característica del clima de Brasilia. Durante el día, el aire admitido junto a los patios protegidos y sombreados ingresaba al edificio con temperatura reducida y mayor humedad relativa, disminuyendo significativamente la necesidad de acondicionamiento mecánico.

Posteriormente, durante el desarrollo del proyecto, las láminas de agua originalmente previstas fueron sustituidas por sistemas de irrigación por goteo y nebulización de los patios internos. El paisajismo, desarrollado por el paisajista Raul Pereira, preveía vegetación abundante y especies del bioma del Cerrado, reforzando la regulación microclimática y la cualificación ambiental de los espacios interiores abiertos. Sin embargo, gran parte de esta propuesta paisajística no llegó a ser ejecutada durante la construcción.
Aun así, el proyecto mantiene una estrategia ambiental basada principalmente en soluciones pasivas, integrando protección solar, ventilación, control microclimático y racionalidad constructiva como parte de una misma organización arquitectónica.
La cobertura ligera metálica también desempeña un papel central en la estrategia ambiental del proyecto. Los cortes y detalles constructivos muestran una estructura liviana apoyada sobre una geometría inclinada que favorece ventilación, iluminación y evacuación de aguas pluviales.
En este sentido, la tecnología al servicio de lo esencial no significa acumulación de dispositivos sofisticados, sino capacidad de construir confort ambiental, orientación espacial y desempeño funcional mediante recursos arquitectónicos precisos. La iluminación natural difusa, la ventilación cruzada, la protección solar y la claridad funcional forman parte de una misma estrategia de desempeño.

Arquitectura pública y contradicciones institucionales
La UBS Parque do Riacho también evidencia las contradicciones estructurales presentes en la producción contemporánea de arquitectura pública en Brasil. El proyecto fue resultado de un concurso público democrático, evaluado por arquitectos de reconocida trayectoria y por el cuerpo técnico de la Secretaría de Salud del Distrito Federal. La propia CODHAB defendía el concurso como instrumento de democratización y cualificación de la arquitectura pública.
Sin embargo, la etapa posterior de licitación y construcción terminó revelando fragilidades importantes del modelo brasileño de contratación pública. El predominio del criterio de menor precio frecuentemente produce alteraciones constructivas, sustitución de materiales, falta de respeto al proyecto original y pérdida de calidad espacial durante la ejecución de la obra.
Este problema fue abordado posteriormente durante presentaciones y reflexiones críticas sobre el proyecto, tema también discutido en textos de Fabiano Sobreira sobre concursos públicos de arquitectura y gestión del ambiente construido. Sobreira destaca cómo la fragmentación entre concurso, proyecto ejecutivo y ejecución de obra constituye una de las principales fragilidades de la arquitectura pública brasileña contemporánea (Sobreira y Wanderley, 2015).

La UBS Parque do Riacho revela simultáneamente la potencia y la fragilidad de este proceso. Por un lado, el edificio mantiene la fuerza conceptual de su implantación, de sus patios y de sus estrategias ambientales. Por el otro, las dificultades de ejecución evidencian los límites estructurales de la producción pública contemporánea.
Paradójicamente, incluso bajo estas limitaciones, la permanencia de las principales estrategias espaciales demuestra cierta resiliencia del partido arquitectónico. Las circulaciones abiertas, la relación constante con los patios y la claridad espacial continúan operando como elementos fundamentales de orientación, permanencia y uso cotidiano.
Consideraciones finales
La UBS Parque do Riacho propone una reflexión sobre el papel contemporáneo de la tecnología en la arquitectura para la salud. Frente a un escenario marcado por la creciente complejidad técnica de las infraestructuras hospitalarias, el proyecto desarrolla una aproximación basada en estrategias pasivas de acondicionamiento ambiental, racionalidad constructiva y organización espacial.
La tecnología al servicio de lo esencial aparece aquí asociada a la capacidad de articular protección solar, ventilación cruzada, regulación microclimática e iluminación natural a partir de soluciones arquitectónicas integradas al propio edificio. Más que incorporar sistemas tecnológicos complejos, el proyecto busca optimizar el desempeño ambiental mediante la configuración espacial, la estructura de patios y la relación entre clima, materialidad y uso.
En este sentido, la UBS no actúa únicamente como infraestructura sanitaria, sino también como elemento de organización espacial y referencia urbana dentro de un territorio todavía en consolidación. Su implantación, las estrategias ambientales y la racionalidad constructiva intentan establecer una relación consistente entre técnica, espacio público y condiciones climáticas locales, a partir de soluciones arquitectónicas simples y precisas.
Referencias
Hagerman, Oscar. Oscar Hagerman. Monterrey: Biblioteca de Diseño Quórum, 2006.
Pallasmaa, Juhani. Los ojos de la piel: la arquitectura y los sentidos. Barcelona: Gustavo Gili, 2014.
Schmid, Aloísio Leoni. A ideia de conforto: reflexões sobre o ambiente construído. Curitiba: Pacto Ambiental, 2005.
Scoffier, Richard. Les actes fondamentaux III – Soigner. Université Populaire, 2021.
Sobreira, Fabiano; Wanderley, Tatiana Cristina. Concursos de arquitetura no Brasil de 2005 a 2014. Breve panorama analítico. Arquitextos, São Paulo, ano 16, n. 181.05, Vitruvius, jun. 2015.
Waisman, Marina. El interior de la historia: historiografía arquitectónica para uso de latinoamericanos. Bogotá: Escala, 1990.
Alexandre Ruiz
Arquitecto y Urbanista graduado por la Universidad Federal do Paraná (UFPR, 1998). Especialista en Diseño y Comprobación de Estructuras de Hormigón, UPC (2000), y en Estudios Avanzados de Proyectos Arquitectónicos en el Programa de Doctorado ETSAB UPC (2006), Barcelona. Mestre en Ingeniería de la Construcción Civil por el PPGECC UFPR (2020), es profesor de proyecto arquitectónico desde 2010, actualmente en PUC-PR.
Trabajó como jefe de proyectos en el estudio Josep María Botey & Associats, en Barcelona, entre 2001 y 2007; y como design architect en Carr Cotter Naessens, Irlanda, entre 2007 y 2009. Premiado en diversos concursos nacionales de arquitectura, es socio fundador de Saboia Ruiz Arquitetos y autor de los libros Concurso como Prática: A presença da arquitetura paranaense, publicado por el MON en 2021, y Jaime Wasserman, Engenheiro – Arquiteto e Construtor, publicado por Saboia + Ruiz en 2022
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