El Movimiento Moderno en la arquitectura argentina se desarrolló principalmente durante las décadas de 1930 a 1960. Le Corbusier visitó nuestro país en 1929 y sus teorías tuvieron peso en una generación de arquitectos locales influenciados por las ideas de la Bauhaus y del propio Le Corbusier. Este movimiento buscaba romper con los estilos tradicionales y académicos para promover una arquitectura funcional, racional y austera, que respondiera a las necesidades sociales y económicas del momento.
Como manifiesta un artículo de la Revista de la Sociedad Central de Arquitectos de Argentina: “Existen, en nuestra arquitectura de los años 40 y desde antes, ejemplos de resolución en los que la aparición de nuevos procedimientos de formalización, digamos de abandono del seudoclasicismo afrancesado, están unidos a una renovación y purificación que no rechaza modelos modernos, pero entiende a estos como procedimientos de diseño estrechamente ligados a los lugares, las costumbres de sus habitantes y sus disponibilidades de materiales y técnicas.
Sacriste (Eduardo), Vivanco (Jorge), Bonet (Antonio) son algunos de sus representantes en Argentina, pero también otros países latinoamericanos tienen ejemplos notables, basta citar dos: Luis Barragán en México y Oscar Niemeyer en Brasil”. (Molina y Vedia, 1995).
Si bien las propuestas de la arquitectura internacional generaron un cambio lingüístico en los nuevos proyectos en Argentina, es necesario aclarar algunos puntos que terminan de explicitar las nuevas formas, afirmando que no se trató de cambiar una forma por otra, sino que se reinterpretaron y adaptaron estas ideas a las necesidades y condiciones específicas del país. Tomaron en cuenta tres vertientes: emplazamiento, usos y clima; agregando una cuarta situación que es una minuciosa y ajustada resolución constructiva.
En este marco, analizando la producción de edificios para la salud, destacamos, tanto por su elaboración teórica como proyectual, al Arq. Wladimiro Acosta; y por la calidad espacial y acabada resolución constructiva al Arq. Mario Roberto Álvarez.
Frente a las propuestas del movimiento moderno, el primero afirmaba que no se puede hacer una genuina arquitectura moderna tan solo como fruto de las imitaciones, sin fuertes raíces locales (ACOSTA, 1966).
En el caso del Arq. Mario Roberto Álvarez, porque su actitud precursora lo llevó a proponer “arquitectura moderna” dentro del Plan Carrillo (que luego analizaremos). El Dr. Ramón Carrillo sostenía, entre otras cosas, que el estilo de las construcciones debía ser el Neocolonial. Sin embargo, Álvarez logró proyectar sus obras con otro lenguaje, logrando el respeto del lugar y su gente.
Finalmente, destacamos que ambos realizaron sus obras dentro del sector público, en gobiernos de gestión local (provincia de Santa Fe) y nacional (Plan Carrillo), que dieron gran impulso a la salud pública con fuertes inversiones en nuevos programas en los edificios destinados a la salud.
Plan de Salud de la provincia de Santa Fe: La salud como política de estado
Los arquitectos e investigadores Noemí Adagio y Luis Müller, en su libro sobre Wladimiro Acosta, destacan como antecedentes de su obra:
“La gobernación del Dr. Manuel María de Iriondo (1937-1943), potenciada por un momento de prosperidad económica, se caracterizó por una acción de gobierno dirigida al mejoramiento urbano y a la construcción de edificios públicos, especialmente de educación y salud.
Desde el inicio de la gestión, el Dr. Iriondo insistió en la necesidad de reformar el sistema de la salud de la Provincia; particularmente se evaluaron los requerimientos para enfrentar enfermedades como el cáncer, la lepra, la tuberculosis y las necesidades de atención de la salud mental”. (Adagio – Müller, 2009)
En ese marco político institucional se desarrolla el programa de salud que fue innovador para la época, llevado a cabo por médicos actualizados en las teorías, tratamientos y tecnologías del momento, que tenían como eje la prevención de las enfermedades y conceptos higienistas en los procedimientos.
Fue convocado entonces el Arq. Wladimiro Acosta, quien realizó cuatro edificios que responden a particulares condiciones climáticas y requerimientos funcionales:
- Hospital Psiquiátrico-ciudad de Santa Fe
- Leprosario-ruta 5/Campo Crespo
- Colonia de Alienados en Oliveros-ruta 11 km 356-Oliveros
- Estación Sanitaria Rural
- Prototipos de estaciones sanitarias rurales
La obra de Wladimiro Acosta
Acosta fue un arquitecto con una sólida formación cultural y una férrea voluntad de investigación, que si bien adhería a los contenidos de una nueva arquitectura (Racionalismo), entendía que esta no debía ser el fruto de una imitación del vocabulario formal, sino debía incorporar raíces locales. Esta inquietud lo llevó a manifestar:
“Quedaba un tercer camino, incierto y azaroso: empezar todo desde el principio, estudiar la geografía física y humana del lugar, sus características, su tecnología, su técnica de construcción, los modos de habitar más autóctonos y encontrar una arquitectura no solo más o menos apropiada a este lugar, sino propia de él.
Empecé, por una parte, a estudiar atentamente las condiciones geometeorológicas locales y por otra, a avanzar detenidamente en las soluciones empíricas contenidas en los edificios del pasado colonial, la orientación de sus locales y sus primitivas pero eficaces defensas contra los agentes climáticos adversos, en particular contra el exceso de radiación solar”. (Acosta, 1976)
A través de sus trabajos teóricos, investigaciones y proyectos, Wladimiro Acosta manifiesta la preocupación sobre la relación entre el hombre y el ambiente físico, planteando que el ambiente físico del hombre está constituido por vivienda + naturaleza; es decir vivienda + (paisaje + clima), que la vivienda crea un nuevo medio ambiente que debe poseer propiedades benéficas para la salud, como el aire puro y el sol.
En el libro Vivienda y Clima, se puede acceder a los gráficos donde analiza las condiciones de asoleamiento de una vivienda y los elementos arquitectónicos de control del mismo.

La búsqueda de una conformación arquitectónica que, por sí misma, provea los elementos de regulación de la temperatura interior y por lo tanto confort térmico, llevó al autor al uso de los recursos constructivos que permitieran el aprovechamiento del sol y a la vez evitaran el calor excesivo. Esta propuesta de adaptación de la forma arquitectónica al clima ha sido denominada principio Helios.
El sistema Helios no es un aditamento auxiliar pegado al edificio, sino que constituye una parte orgánica de su arquitectura, imprime a la fisonomía de la obra cierta expresión definida, es perfectamente flexible y se adapta a condiciones del terreno, el paisaje, la altitud y la latitud; y varía de acuerdo al tema, la magnitud del edificio y el material empleado.

Las propuestas conceptuales de Wladimiro Acosta en Santa Fe
Hospital Psiquiátrico
El hospital estaba destinado a enfermos agudos y se construyó a pocos kilómetros de la ciudad de Santa Fe, con una capacidad de cien camas (en total para ambos sexos) estaba destinado a casos agudos con internaciones cortas, los casos crónicos debían ser trasladados a la Colonia de Alienados de Oliveros.


El conjunto se organiza en base a una serie de edificios que se articulan mediante amplias galerías abiertas y cerradas, que vinculan las diferentes partes asumiendo formas orgánicas que posibilitan la relación entre el Bloque principal y el Bloque de internación.
La estructura cuenta con un edificio principal donde se ubican la administración, las áreas ambulatorias, los consultorios externos y los servicios de apoyo. Representa la imagen institucional del hospital y fue diseñado con una geometría rígida dominada por los ángulos rectos, que contrasta con el diseño de las galerías curvas que lo vinculan al área de internación y servicios generales.



Colonia de Alienados de Oliveros
La Colonia fue concebida como Hogar y Residencia de enfermos mentales crónicos e Instituto de Rehabilitación. Se construyó en un terreno de más de 200 hectáreas, en una zona rural (en ese momento) a 5 km de la ciudad de Oliveros. La concepción médica respecto del tratamiento de enfermos crónicos proponía que aquellas personas capaces de desarrollar algún tipo de laborterapia pudieran hacerlo, permitiéndoles alguna inserción con el medio en que se encontraban.
Se proponía interesar a los propietarios de chacras vecinas en contar con la colaboración de los pacientes que pudieran prestar algún servicio, con la supervisión de la Institución. Es necesario destacar que la propuesta era innovadora para la época, ya que planteaba cierta integración al medio y contrariaba el criterio de aislamiento vigente.


El conjunto cuenta con un sector centralizado constituido por la portería de acceso, la dirección, la administración, un hospital, viviendas para el personal. Más una capilla que ocupa un lugar destacado en la composición y completa el conjunto los doce pabellones de alojamiento de los internos, cada uno con sus propios servicios.
A modo de síntesis podemos concluir que Waldimiro Acosta, a través de su producción teórica, demuestra haber estudiado con perseverancia la organización y distribución de la vivienda y desde esa perspectiva concibe a las obras presentadas como “viviendas para la salud”, asociando el concepto “vivienda” al de “hábitat”.
Los proyectos realizados en Santa Fe fueron pensados como espacios en los que habitaban los pacientes, en reposo o en actividad, con terapias diarias y periódicas. Esta forma de pensar la vida del hombre, no centrada en una sola actividad sino con una concepción más integral, humaniza los espacios donde transitan pacientes, médicos y personal. Su definición de los edificios de salud constituye un hallazgo para el momento histórico.
La planificación de la salud desde el Estado Nacional – Plan Carrillo
Posteriormente a la realización del Plan de Salud de la Provincia de Santa Fe (1937-1943) se concreta un ambicioso proceso de planificación y ejecución de obras a nivel nacional, denominado Plan Carillo, implementado desde el Estado durante el gobierno del Peronismo (1943 – 1955).
Las ideas del médico y sanitarista Ramón Carrillo tuvieron una enorme influencia en la construcción de hospitales y centros de salud en las provincias argentinas, durante su gestión al frente de la Secretaría y luego del Ministerio de Salud Pública, entre 1946 y 1954. Su política transformó la salud pública argentina tanto desde lo sanitario como desde lo arquitectónico. El médico consideraba que el hospital debía ser funcional, higiénico y eficiente y elaboró principios de diseño hospitalario en su obra Teoría del Hospital.
Sus ideas ayudaron en la construcción de edificios más luminosos y ventilados; la separación de áreas según funciones médicas; la incorporación de servicios técnicos modernos; un diseño pensado para prevenir y no solo para curar; y en hospitales organizados científicamente.
También impulsó prototipos de hospitales que podían repetirse en distintas provincias, acelerando la construcción y reduciendo costos. Por eso aparecieron, además de grandes hospitales, pequeñas unidades sanitarias y centros materno-infantiles distribuidos territorialmente.
Carrillo impulsó la medicina preventiva, con centros de salud que no estaban pensados solo para atender enfermos, sino también para vacunar, controlar embarazos y niñez; realizar educación sanitaria, prevenir epidemias y promover higiene y nutrición. Esta concepción de la atención crea programas médico arquitectónicos más completos, que incluyen actividades con la comunidad.
Centros de Sanitarios del Plan Carrillo- Mario Roberto Álvarez
En 1948, el Ministerio de Salud de la Nación llama a concurso de proyecto para la construcción de Centros Sanitarios en las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Corrientes y Catamarca.
Mario Roberto Álvarez supo interpretar la inquietud del ministro, que expresaba que la propuesta arquitectónica debía “coincidir con nuestra idiosincrasia, con nuestro modo de ser, con nuestro concepto”. Reinterpreta, con un lenguaje formal propio del racionalismo, los dispositivos espaciales característicos de las construcciones del país, respetando los patios, los jardines, las galerías, los techos de tejas de suaves pendientes, de simples aguas, finas columnas reemplazan a los robustos órdenes de columnas o pilares
Centro Sanitario en Catamarca Capital
El Centro está ubicado en la capital de la provincia de Catamarca en el noroeste de Argentina cuenta con 4.800 m2, operaba, según el Plan Carrillo, como célula básica regional, desarrollaba la acción preventiva, acción social y acción curativa. Para cumplir con estos objetivos el programa arquitectónico contaba con áreas de: consultorios externos, laboratorio, lactario, oficinas para medicina preventiva, auditorio como servicio a la Comunidad y vivienda para funcionarios.


Centro Sanitario en Tucumán Capital
El edificio de 4640 m2, está emplazado en la capital de la provincia de Tucumán en el noroeste del país y cuenta con un clima subtropical con veranos muy cálidos e inviernos templados. En la zona de llanura cuenta con acentuada estación seca y temperaturas muy elevadas en verano con una vegetación muy frondosa

Los centros de salud diseñados por MRA tienen un nuevo lenguaje que propone un estilo sobrio, despojado, de todo recurso sofisticado, esta síntesis es producto del conocimiento del clima de la región, sólida formación técnica, demostrada en el diseño de los detalles constructiva, y la utilización de material de la zona; estos aspectos unidos con una correcta solución funcional dan como resultado edificios de gran calidad.
La obra hospitalaria no debería ser la respuesta acrítica a un programa funcional que solo contemple la organización de unidades de producción (los diferentes servicios) abonado a una concepción sistémica, tanto en lo funcional como en lo espacial.
Antes de comenzar un proyecto será conveniente conocer, estudiar y analizar el acervo de nuestra producción arquitectónica a fin de encontrar aquellas obras que generaron ejemplos de buena arquitectura, en este sentido, las obras de salud desarrolladas en el artículo valoraron: el emplazamiento, usos, clima y una ajustada resolución constructiva contemplando las diferentes regiones de un país extenso como la República Argentina.
Finalmente, interesa destacar que los dos procesos analizados tuvieron a la Salud como política de Estado y fueron realizados por gobiernos de diferente orientación ideológica, sin embargo, vemos como programas políticos de realizaciones estatales masivas con un fuerte contenido social y colectivo, van a dar posibilidad a la preparación de arquitectos, como Wladimiro Acosta y Mario Roberto Álvarez, dispuestos a enfrentar encargos que requieren eficacia, rapidez, sistematización y calidad formal.
Referencias
Adagio, N., y Müller, L. (2009). Wladimiro Acosta: Del city block a la pampa. Santa Fe: Cámara de Senadores; Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe – Distrito 1.
Acosta, W. (1976). Vivienda y clima. Buenos Aires: Editorial Nueva Visión.
Sistema Helios: Clima y tradición en la arquitectura de Wladimiro Acosta. (12 de marzo de 2021). ArchDaily. Recuperado de https://www.archdaily.cl/cl/958410/sistema-helios-clima-y-tradicion-en-la-arquitectura-de-wladimiro-acosta
Escuela Técnica Superior de Arquitectura. (2008). Wladimiro Acosta 1900-1967. Pamplona: Universidad de Navarra. Recuperado de https://www.unav.edu/documents/29070/378131/pv-acosta.pdf
Müller, L. (octubre de 2011). Arquitectura moderna en la obra pública: un catálogo para Santa Fe. Ponencia presentada en el 9º Seminario Docomomo Brasil: Interdisciplinariedad y experiencias en documentación y preservación del patrimonio reciente, Brasilia, Brasil. Recuperado de http://www.docomomobsb.org
Carrillo, R. (1974). Teoría del hospital: Obras completas I. Buenos Aires: Editorial EUDEBA.
Alzugaray, R. A. (2009). Ramón Carrillo: El fundador del sanitarismo nacional. Buenos Aires: Editorial Colihue.
Molina y Vedia, J. (1995). Mario Roberto Álvarez, Centros Sanitarios del Plan Carrillo, 1948-1950. SCA: Revista de Arquitectura de la Sociedad Central de Arquitectos, (173).
Molina y Vedia, J. (1988). Arquitectura para la salud, situación actual. Revista Trama, (21).
Liernur, J. F. (2001). Arquitectura en la Argentina del siglo XX: La construcción de la modernidad. Buenos Aires: Fondo Nacional de las Artes.
Álvarez, M. R., & Asoc. (1993). Obras entre 1937-1993. Buenos Aires: Autoedición.
Flores, M. E. (agosto de 2007). Una política de salud basada en derechos sociales: la propuesta sanitaria del Dr. Ramón Carrillo, Argentina. Ponencia presentada en las VII Jornadas de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina. Recuperado de https://cdsa.aacademica.org/000-106/77.pdf
Elvira Contreras
Arquitecta- Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo FADU – UBA especialista en Administración de Sistema y Servicios de Salud. Facultad de Medicina – UBA
Docente durante 30 años de la FADU – UBA
Directora de la Diplomatura en Gestión y Diseño de Edificios para la Salud 1/2 AADAIH- UGR
Disertante en congresos en Argentina, España, Uruguay, Brasil, Colombia, Chile, Peru, México y Costa Rica.
Consultora en la Especialidad en proyectos con organismos multilaterales (BID- Banco Mundial).
Titular del estudio Contreras & Asociados (www.estudioarqcontreras.com.ar).
arqelviracontreras@gmail.com

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