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El espacio como experiencia, la tecnología como herramienta

Arqs. Andrés Valcarlos – María Clara Ruiz de Galarreta Perez / Integrantes del equipo de Proyecto MNV (Manfredi–Navazo–Valcarlos)

 

En las últimas décadas, la innovación en arquitectura hospitalaria ha quedado fuertemente asociada a la incorporación de equipamiento médico de alta complejidad, sistemas digitales y nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas. La capacidad tecnológica de un hospital suele presentarse como sinónimo de modernidad, eficiencia y calidad asistencial. Sin embargo, esta mirada frecuentemente desplaza un aspecto esencial: la experiencia del paciente comienza en el espacio y no en la tecnología.

Antes de interactuar con un dispositivo médico, el usuario percibe recorridos, escalas, iluminación, sonidos, colores y relaciones espaciales que condicionan su orientación, bienestar y percepción del cuidado. La arquitectura sanitaria no constituye únicamente el soporte físico de las prácticas médicas, sino que emerge como una herramienta activa en la construcción de experiencias, dinámicas institucionales y procesos asistenciales.

En este sentido, el espacio hospitalario participa directamente en la calidad del cuidado, interviniendo sobre aspectos emocionales, funcionales y operativos. La organización de circulaciones, la claridad espacial, el acceso a la luz natural, el confort ambiental y la flexibilidad funcional influyen tanto en pacientes y familias como en trabajadores de la salud.

Como señalaba Louis Kahn, la arquitectura es la construcción reflexiva del espacio1. En el ámbito hospitalario, esa construcción modela conductas, percepciones y estados emocionales. Del mismo modo, Juhani Pallasmaa plantea que la experiencia arquitectónica se produce a través de la totalidad de los sentidos, donde luz, escala, materialidad y acústica inciden directamente en el bienestar y la orientación espacial2.

Estas ideas adquieren especial relevancia en establecimientos hospitalarios de elevada complejidad tecnológica, donde las demandas técnicas tienden a imponerse sobre la dimensión humana de los espacios.

En este marco, el proyecto de Ampliación del Centro Quirúrgico del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan constituye un caso de estudio particularmente significativo para reflexionar sobre las relaciones entre arquitectura, tecnología y experiencia hospitalaria. La incorporación de quirófanos híbridos, nuevas áreas de esterilización e infraestructura crítica plantea el desafío de integrar innovación tecnológica y máxima complejidad operativa sin perder de vista la dimensión humana del cuidado y la calidad espacial de la institución.

Arquitectura sanitaria y experiencia espacial

La arquitectura hospitalaria contemporánea enfrenta el desafío de responder simultáneamente a demandas técnicas, operativas y humanas cada vez más sofisticadas. Durante décadas, gran parte del diseño sanitario estuvo centrado en la resolución funcional y tecnológica de los edificios, priorizando eficiencia operativa, control técnico y capacidad instalada. Sin embargo, en los últimos años comenzó a consolidarse una mirada que incorpora la experiencia del usuario como variable fundamental del proyecto.

Desde la perspectiva de la arquitectura basada en la evidencia (Evidence-Based Design), el entorno físico participa activamente en la construcción de espacios terapéuticos capaces de disminuir la ansiedad, favorecer la comprensión del edificio y mejorar las dinámicas institucionales3. La orientación espacial clara, el acceso a iluminación natural, el confort térmico y acústico, la percepción de privacidad y la reducción del estrés ambiental influyen en la experiencia asistencial y en los procesos de recuperación.

En hospitales pediátricos, esta dimensión adquiere aún mayor relevancia, ya que el entorno impacta no sólo sobre los pacientes sino también sobre sus familias y acompañantes, quienes atraviesan situaciones de alta vulnerabilidad emocional. La arquitectura deja entonces de ser entendida únicamente como contenedor de funciones para transformarse en un componente activo del cuidado.

En hospitales de alta complejidad, donde predominan procesos técnicos intensivos y equipamiento altamente sofisticado, esta dimensión suele quedar subordinada a las exigencias operativas. Sin embargo, cuanto mayor es la sofisticación tecnológica, mayor resulta la necesidad de producir espacios legibles, organizados y humanizados. La tecnología no reemplaza la dimensión humana del cuidado; por el contrario, exige una arquitectura capaz de articular infraestructura, dispositivos y experiencia.

En este sentido, la arquitectura sanitaria contemporánea debe pensarse no sólo desde la eficiencia técnica sino también desde la construcción de calidad espacial. La flexibilidad funcional, la adaptabilidad de las instalaciones y la claridad organizativa constituyen hoy condiciones esenciales para responder a procesos médicos en permanente transformación.

Tecnología y complejidad hospitalaria

Parte de la importancia del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan radica en comprender la alta tecnología como impulsora de transformación institucional y mejora de la calidad asistencial. En este contexto, el proyecto de Ampliación del Centro Quirúrgico se plantea como el puntapié inicial de un Plan Director impulsado desde la Gerencia de Infraestructura, a cargo del Arq. Gustavo Di Salvo, orientado a recuperar la esencia de la institución hospitalaria como espacio humanizado, donde interactúan profesionales de la salud, pacientes, familias, estudiantes y equipos técnicos.

 

 

El presente trabajo reflexiona sobre el vínculo entre arquitectura y tecnología en establecimientos de salud a partir de la necesidad de incorporar quirófanos híbridos, una central de esterilización satélite y áreas de apoyo técnico, proponiendo una estrategia integral que articula innovación tecnológica, flexibilidad operativa y humanización hospitalaria.

La propuesta de intervención consta de tres áreas principales: un área quirúrgica compuesta por dos quirófanos híbridos y sectores de apoyo; una central de esterilización satélite destinada a abastecer a toda la planta quirúrgica; y un área de apoyo técnico vinculada a salas de máquinas e infraestructura crítica.

 

 

El proyecto fue concebido desde un enfoque integrador y sostenible que contempla tanto la incorporación de nuevas tecnologías como la continuidad de criterios espaciales y funcionales presentes en el hospital.

Uno de los aspectos fundamentales de la propuesta consiste en mantener el sistema abierto y horizontal originalmente planteado, respetando la jerarquización de circulaciones e instalaciones. A su vez, el desarrollo de las obras prevé interferencias mínimas sobre la actividad asistencial existente, aspecto clave en hospitales de funcionamiento continuo.

La incorporación de quirófanos híbridos representa uno de los ejemplos más claros de la transformación contemporánea de la infraestructura hospitalaria. Estos espacios combinan prácticas quirúrgicas con diagnóstico por imágenes en tiempo real, permitiendo optimizar decisiones clínicas y reducir tiempos operatorios. La infraestructura proyectada permitirá realizar cirugías de elevada complejidad y contará con sistemas de videograbación destinados tanto a documentación como a docencia.

En estos espacios se prevé la realización de cirugías oncológicas, procedimientos cardiovasculares, neurocirugía con neuronavegación, neurorradiología intervencionista, trasplantes de órganos sólidos y cirugías complejas de múltiples especialidades. El Quirófano Híbrido 1 contará con un tomógrafo de 128 cortes y angiógrafo biplano, mientras que el Quirófano Híbrido 2 estará preparado para procedimientos cardiovasculares y neuroquirúrgicos, incorporando equipamiento suspendido de techo para eliminar interferencias técnicas sobre el piso quirúrgico.

Asimismo, se prevé un centro de comando que permitirá integrar todos los equipos mediante funciones de comunicación, navegación y cirugía videoasistida, con visualización en tiempo real desde salas médicas y áreas de docencia. Esta integración digital busca fortalecer la formación continua y optimizar la articulación entre asistencia, investigación y enseñanza.

En muchos casos, la creciente sofisticación del equipamiento médico ha trasladado decisiones arquitectónicas hacia lógicas definidas por fabricantes y proveedores tecnológicos. Sin embargo, la infraestructura hospitalaria no debería quedar subordinada exclusivamente a parámetros comerciales o requerimientos estandarizados de equipamiento. Por el contrario, la tecnología debe adaptarse a las condiciones funcionales, espaciales y operativas de cada institución, preservando la coherencia arquitectónica, las dinámicas asistenciales y la calidad de la experiencia hospitalaria.

En este sentido, uno de los aspectos más innovadores de la propuesta consiste en invertir la lógica habitual de incorporación tecnológica: es el proyecto arquitectónico el que establece las condiciones espaciales, funcionales y operativas a las que deben adecuarse las distintas soluciones tecnológicas disponibles.

La tecnología no es entendida como un objetivo autónomo, sino como parte de una estrategia integral orientada a producir un entorno hospitalario eficiente y centrado en las personas. Por tratarse de un hospital de gestión pública, las condiciones de preinstalación, dimensiones de locales técnicos, ubicación relativa, prestaciones de los equipos, softwares, licencias y requerimientos de compatibilidad debieron subordinarse a los estándares y necesidades definidos por la institución.

De esta manera, la tecnología se convirtió en herramienta de soporte, la operatoria para la adquisición del equipamiento igualó propuestas, y se eliminaron probables conflictos de intereses, brindando un marco de transparencia a todo el proceso. Coloquialmente y hacia el interior del equipo de salud participante en la experiencia, la solución se identificó como el espacio modelador y condicionante de la experiencia.

Es así, que la propuesta presentada surgió del consenso entre profesionales de múltiples áreas —médicos, técnicos, arquitectos e ingenieros, entre otros— entendiendo que la interdisciplina fortalece los vínculos entre los integrantes del sistema de salud y permite construir respuestas integrales frente a problemáticas complejas. Este enfoque articula criterios funcionales y tecnológicos sin perder de vista a los usuarios: personal de salud, infancias y familias.

A partir de ello, el proyecto entiende que el espacio condiciona hábitos, prácticas y formas de cuidado, relacionando directamente la calidad ambiental con actividades de extrema especificidad técnica. En consecuencia, se propone un espacio saludable no solamente entendido como un ambiente libre de bacterias y virus, sino como un entorno donde convergen salud física, mental, social y emocional.

Flexibilidad, infraestructura y humanización

La rápida evolución de las tecnologías médicas obliga a proyectar hospitales capaces de adaptarse a procesos de actualización permanente. La arquitectura sanitaria ya no puede concebirse como una estructura rígida y definitiva, sino como una infraestructura evolutiva con capacidad de transformación futura.

En respuesta a esta necesidad, el proyecto incorpora una estructura modular y un entrepiso técnico registrable que permite acceder a instalaciones críticas sin interrumpir el funcionamiento quirúrgico. Esta estrategia facilita tareas de mantenimiento, actualización tecnológica y reconfiguración futura de los espacios, minimizando interferencias sobre áreas sensibles.

Asimismo, la central periférica de esterilización fue concebida para abastecer a la totalidad del Centro Quirúrgico, contemplando procesos completos de lavado, clasificación y procesamiento de instrumental, incluyendo materiales provenientes de proveedores externos.

Su diseño responde a los requerimientos establecidos por la normativa vigente para áreas quirúrgicas y centrales de esterilización4, incorporando circulación restringida, sentido único de circulación, superficies sanitarias, climatización específica y control de presiones diferenciales.

Más allá de las exigencias técnicas, el proyecto busca preservar calidad espacial y bienestar ambiental. Los patios, vacíos e ingresos de luz natural fueron concebidos como elementos capaces de mejorar la experiencia cotidiana dentro del hospital.

 

 

El tratamiento exterior del edificio complementa las características del conjunto existente, respetando y revalorizando el volumen construido.

 

 

La incorporación de luz natural, vistas al exterior y espacios verdes responde a la necesidad de producir entornos hospitalarios más saludables para pacientes, familias y trabajadores. La presencia de referencias espaciales claras contribuye a disminuir el estrés ambiental y mejorar las condiciones emocionales de permanencia en hospitales de alta complejidad.

De este modo, el proyecto busca superar paradigmas hospitalarios tradicionales centrados exclusivamente en la dimensión técnica y funcional. La arquitectura es entendida aquí como una herramienta capaz de organizar complejidad, integrar infraestructura y construir experiencias más humanizadas.

Conclusiones

La arquitectura sanitaria contemporánea enfrenta el desafío de integrar innovación tecnológica, exigencia operativa y calidad espacial dentro de una misma estrategia proyectual. En este escenario, resulta necesario reconsiderar el rol del espacio hospitalario no como mero soporte físico de equipamiento médico, sino como componente activo de la experiencia asistencial.

El proyecto de Ampliación del Centro Quirúrgico del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan demuestra que la incorporación de tecnologías avanzadas requiere infraestructuras flexibles, adaptables y capaces de sostener procesos de actualización permanente. Sin embargo, también evidencia que la eficiencia técnica por sí sola no garantiza calidad en el cuidado. La claridad espacial, el confort ambiental, la organización funcional y la percepción del entorno continúan siendo variables fundamentales en la construcción de hospitales centrados en las personas.

La tecnología amplía capacidades diagnósticas y terapéuticas, pero es la arquitectura la que organiza las relaciones entre personas, procesos y dispositivos. Lejos de competir con la tecnología, la arquitectura la contiene, la estructura y la humaniza, permitiendo que la complejidad hospitalaria pueda desarrollarse dentro de entornos sostenibles, flexibles y orientados al bienestar de sus usuarios.

La verdadera innovación hospitalaria no reside únicamente en los dispositivos médicos, sino en la capacidad de la arquitectura para transformar complejidad técnica en experiencia humana.

 

Referencias

  1. Kahn L. Silence and Light. (1971) New York: International Universities Press
  2. Pallasmaa J. (2005) The Eyes of the Skin: Architecture and the Senses. Chichester: Wiley Academy.
  3. Ulrich, R. S. (1984). View through a window may influence recovery from surgery. Science, 224(4647), 420–421.
  4. Ministerio de Salud de la Nación Argentina y organismos provinciales competentes. (s.f.) Normativas, directrices y lineamientos vigentes para áreas quirúrgicas y centrales de esterilización en establecimientos de salud.

 

 

 

 

 


Andrés Valcarlos

Arquitecto – Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UNLP. Diplomado en Diseño y Gestión de la Infraestructura Física y Tecnológica en Salud – Universidad ISALUD. Diplomado en Sustentabilidad para Edificios de la Salud – UGR/AADAIH.

Arquitecto del Hospital Interzonal General de Agudos San Roque, Manuel B. Gonnet, Provincia de Buenos Aires. Coordinador docente de la residencia Arquitectura para la Salud.

María Clara Ruiz de Galarreta Pérez

Arquitecta – Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UNLP. Diplomada en Mantenimiento de Instalaciones Hospitalarias y Equipamiento Biomédico, UTN. Posgrado “El edificio para la salud y el diseño del área quirúrgica” – FAU/UNLP.

Arquitecta del Hospital Zonal General de Agudos Dr. Ramón Carrillo, San Vicente, Provincia de Buenos Aires. Jefa de residentes de la residencia Arquitectura para la Salud, Hospital Interzonal General de Agudos San Roque, Manuel B. Gonnet, Provincia de Buenos Aires.

mcrg.arq@gmail.com

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