Recurriendo a la memoria de los cincuenta años de experiencia en el tema, podemos afirmar que nuestro Estudio AFS ha convivido con el cambio de programas, las nuevas demandas, las ampliaciones y las transformaciones en el sector salud, desde siempre y hasta ahora, siendo el Plan Director una herramienta y un fin al mismo tiempo.
Así como las tipologías hospitalarias han cambiado a lo largo de la historia, el edificio hospitalario, como organismo viviente, se transforma a lo largo de las décadas, según cortos periodos de tiempo y hasta en el transcurso del día.
Haber reconocido una herramienta que permita guiar esos cambios nos ha facilitado la comprensión de los objetivos de cada institución, el diagnóstico de situación y el camino a seguir en las nuevas propuestas, estableciendo un consenso entre usuario y diseñador.
En las últimas décadas del siglo pasado, tanto en el ámbito privado como en el de las obras sociales, la pauta del cambio fue el crecimiento: los edificios se ampliaban en forma exponencial, se multiplicaban las redes de atención y la preocupación —además de acercarse al usuario— parecía ser la de cubrir una demanda permanentemente insatisfecha. Los planes de crecimiento resultaban insuficientes a poco de haberse generado.
En los últimos tiempos las directrices del cambio parecen haberse modificado y la tendencia que se acentúa, además de recuperar y mejorar la capacidad instalada, es la de generar espacios más adecuados al cambio de procesos en la atención médica y a la incorporación de las nuevas tecnologías.
El incremento de la cirugía ambulatoria, la interconexión del diagnóstico con el intervencionismo, la necesidad de preservar la calidad de las áreas de internación de los nuevos flujos de movimiento, entre otros, han generado distintas necesidades en el ordenamiento del recurso físico y una nueva configuración de la zonificación y de la trama circulatoria.
Para los primeros pasos de esta incursión en la transformación de los edificios de salud vamos a tomar el caso del Sanatorio Mitre, hoy Trinidad Mitre, que arrancó en los años 40 con una clínica de 4000 m2 y fue creciendo hasta llegar a fines de los 90 a 30.000 m2.
La expansión de AMSA, una de las primeras prepagas de nuestro medio, le dio marco sostenido al crecimiento de su sede de referencia y un Plan Director actualizado y sostenido durante 25 años permitió mantener la cohesión del conjunto. La propuesta inicial fue definir un plano en el nivel de acceso destinado al público y al paciente ambulatorio, y un subsuelo destinado al movimiento de camillas y la infraestructura de apoyo.
Desde este basamento se accede a las distintas torres de Internación. Se respetaron los retiros de fondo generando un pulmón libre de manzana para brindar aire, luz y visuales al conjunto. El uso del ladrillo permitió mantener la imagen por largas décadas.





En la localidad de San Martín asistimos durante 25 años al proceso de ampliación de una pequeña clínica diseñada y construida por Mario Roberto Álvarez en los años 1936-37 con 500 m2 de superficie cubierta hasta la actualidad con 11.500 m2 de superficie, denominada Corporación Médica de General San Martín.
El Plan Director de esta clínica fue actualizado antes del comienzo de cada ampliación, concentrándose las áreas de mayor complejidad médica, por un lado con las internaciones y por otro lado los consultorios, en cuerpos verticales sucesivos interconectados para algunos servicios.
En los últimos años se realizó el reciclaje de la guardia, luego de las terapias y finalmente del centro quirúrgico con su central de esterilización. Esta obra, asentada sobre tres cuerpos, fue realizada en cuatro etapas de seis meses cada una según un plan de trabajos que preservó la seguridad y eficiencia del servicio.



En los años 90 recibimos el encargo de un relevamiento y plan maestro para el Hospital Italiano. El relevamiento y evaluación de centenares de locales resultó en una tarea tan demandante que condicionó o al menos opacó los objetivos del plan maestro, razón por la cual cuando fuimos convocados por el Hospital Alemán para una tarea similar propusimos metas más claras y de rápido efecto.
Es así que en menos de un año comenzaron las transformaciones que aún hoy siguen vigentes, como la puesta en valor de una planta baja para el uso público con caminos de fácil recorrido, esperas y áreas sociales en torno de los parques interiores, y los accesos a las torres de internación. En el nivel inferior se organizó el movimiento técnico de pacientes y abastecimiento según un esquema seguro y eficiente.
En paralelo con las refuncionalizaciones de diversos sectores operadas entre el 2002 y el 2009 se plantearon las ideas rectoras de los crecimientos futuros.
Estos nuevos cuerpos que irían apareciendo sobre las líneas municipales de cada calle fueron concebidos como un completamiento de la trama urbana, una consolidación de la volumetría preexistente con la peculiar expresión de cada momento, en un recorrido exterior variado con incorporación de jardinería y juegos de agua.
Sobre la calle Juncal se construyó un primer cuerpo para albergar el Instituto de Ontología, de 5000 m2 inaugurado en 2009; y posteriormente en 2022, el cuerpo Juncal, de 11.000 m2, con un centro quirúrgico de reemplazo, diseñado y equipado según los últimos requisitos de la tecnología internacional.




En el caso del Sanatorio Finochietto, se demolió el petit hôtel existente y se planificó una red de circulaciones abiertas apuntando a la necesidad de incorporar lotes acompañando el crecimiento. Hoy estamos en la mitad del camino, con 17.000 m2 en funcionamiento y otros tantos por incorporar. Sin embargo, los crecimientos no siempre llegan a tiempo y, como en este caso, durante 2025 se debió transformar la planta quirúrgica inaugurada en 2017 para adaptarla a las nuevas necesidades de la cirugía ambulatoria de mayor complejidad y a la robótica.





En otros casos, como el del Sanatorio Mater Dei no se dispone de lotes vecinos tan amplios y las estrategias por adoptar deben ser otras.
La descentralización de consultorios externos y algunas áreas de diagnóstico en un edificio icónico de Barrio Parque han colaborado para bajar la demanda de ocupación en el sanatorio.
Por otra parte, haberse anticipado encarando la sustitución y modernización de las instalaciones centrales preexistentes contribuye a un desarrollo más sostenible del Plan Director de conjunto.


En todos los casos y desde un punto de vista metodológico, el abordaje de los temas funcionales en su dinámica de cambio requiere de continuidad en la comunicación entre el equipo de la institución médica y el equipo proyectista. También, un entendimiento que permita fijar las prioridades en el tiempo, los criterios de sustentabilidad del proceso, las estrategias operativas y el resultado espacial adecuado para el entorno y para la propia vida del edificio.
Los grandes planes directores realizados a espaldas de la realidad financiera o de su medio cultural han fracasado independientemente de su excelencia funcional o formal.
Liliana Font
Arquitecta. Socia fundadora y directora de AFS Arquitectos 1966- 2026. Socia fundadora y miembro de Comisión Directiva AADAIH 1986-2026. Presidente de International Federation of Healthcare Engineering (IFHE) 2014-2016


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