El ritmo acelerado de la innovación tecnológica ha redefinido los estándares de bienestar y los criterios de eficiencia en prácticamente todas las áreas del desarrollo humano. En esta realidad, la arquitectura asume el compromiso de dejar de percibir a los avances digitales como meros complementos para adoptarlos como sustrato que permite la viabilidad de proyectos de alta complejidad, especialmente en el ámbito sanitario, donde la precisión técnica es un requisito innegociable.

Históricamente, la construcción ha sido uno de los sectores más reacios a la transformación digital, manteniendo procesos y métodos que apenas han evolucionado en el último medio siglo. Sin embargo, en la arquitectura de la salud esta brecha tecnológica ya no es sostenible. La complejidad de un hospital moderno exige romper con la tradición: aquí, la innovación no es una opción, sino el mejor camino para garantizar la seguridad y la operatividad.

El abordaje de proyectos como los sanatorios de gran escala y complejidad requiere una transición hacia una construcción más moderna, integrada en un ecosistema digital. Un exponente claro de esta evolución es el proyecto del GO Sanatorio Funes, ejecutado por Edilizia. En esta obra, la convergencia de herramientas como el modelado BIM, el LiDAR, la robótica y la inteligencia artificial operaron como potenciadores de una eficiencia que hoy se materializa en el centro médico más importante de Funes.
GO Sanatorio Funes se integra en el masterplan de expansión de la red sanitaria de Grupo Oroño. Se implanta en un terreno estratégico de 7500 m2 que equilibra accesibilidad urbana con proximidad al casco histórico de la ciudad. Concebido desde su origen específicamente para el área de salud, el edificio de 5500 m2 se proyectó como un organismo vivo donde el uso, el entorno y el ambiente se entrelazan para alcanzar la máxima eficiencia energética.


El diseño del proyecto fue liderado por el estudio SVA Arquitectura; y la materialización y ejecución del edificio estuvo a cargo de Edilizia, que asumió el desafío de traducir esa visión proyectual en una infraestructura de alta resolución asistencial, poniendo a disposición todas las herramientas y metodologías de la empresa para satisfacer el cliente.
La obra se desarrolla en tres niveles estructurados en una tipología de tres peines. Esta morfología, conectada por un gran hall central, garantiza que todos los espacios, desde consultorios hasta habitaciones de internación, posean acceso a patios internos abiertos, lo que asegura niveles óptimos de iluminación y ventilación natural, factores esenciales para el bienestar de los pacientes.

En su diseño interior se adoptó una modulación específica sin columnas internas, lo que otorga una flexibilidad estructural vital para adaptarse a futuros cambios tecnológicos o programáticos.
La propuesta arquitectónica busca una armonía equilibrada entre interiores y exteriores, inspirada en conceptos de Frank Lloyd-Wright que priorizan la tranquilidad y la funcionalidad libre de ornamentos superfluos. Esta búsqueda de bienestar se complementa con una estética de estilo hotelero, que se manifiesta en la elección de materiales nobles, texturas y colores cálidos que humanizan la experiencia sanitaria.

La infraestructura de soporte del sanatorio ha sido diseñada para albergar la más alta tecnología médica disponible en el mercado. El sector de diagnóstico por imágenes cuenta con equipamiento para RMI, TAC, RX, mamografía, densitometría, ecografía e imágenes odontológicas.
Por su parte, el centro de emergencias está preparado para una respuesta inmediata, contando con cuatro consultorios de atención espontánea para diversas especialidades, un shock-room, sala de sutura y yeso, y cinco posiciones específicas en el área de cuidados críticos. El complejo se completa con dos quirófanos, una sala de preparto y parto, y un laboratorio de análisis clínicos, todos vinculados a las 30 camas de internación disponibles.
Sin embargo, la puesta en valor de este ambicioso programa médico, que posiciona al sanatorio como un referente de alta resolución, no depende únicamente de su excelencia proyectual, sino de una ingeniería de soporte capaz de materializarlo con absoluta seguridad operativa. Es en este punto donde la arquitectura debe integrarse con una ejecución capaz de gestionar la densa trama tecnológica que estas funciones exigen.

La ejecución de obras en el rubro salud conlleva una densidad de requerimientos constructivos y una variedad de instalaciones especiales muy superior a otras tipologías edilicias. En el GO Sanatorio Funes, la principal dificultad radicó en la convivencia de múltiples funciones críticas (quirófanos, imágenes, laboratorio e internación) dentro de una misma estructura, lo que exigió un estudio minucioso de las necesidades específicas de cada sector sin perder la visión global del proyecto.


A la envergadura técnica se sumó un desafío de planificación sin precedentes: el periodo de ejecución coincidió con la variabilidad contextual impuesta por la pandemia de COVID-19. Esta situación hizo indispensable una etapabilización rigurosa del proceso constructivo, obligando a estudiar exhaustivamente las previsiones técnicas necesarias para asegurar la transición fluida entre cada fase de la obra.

Para mitigar los riesgos intrínsecos de esta obra, la información se centralizó en un modelo BIM (Building Information Modeling). Esta metodología permitió crear un escenario virtual colaborativo donde arquitectos, ingenieros y especialistas detectaron y resolvieron una gran cantidad de conflictos e interferencias de instalaciones antes de iniciar la ejecución física.
Es fundamental comprender que BIM no es solo una representación geométrica en 3D, sino una base de datos cuya visualización tridimensional permite estudiar el edificio durante todo su ciclo de vida: desde la concepción inicial y el diseño de detalles hasta la construcción 4D/5D, la logística, el mantenimiento y la operación final. Al centralizar la información en un prototipo virtual, BIM integra a todos los agentes que intervienen en el proceso, facilitando una comunicación bidireccional que permite obtener un modelo libre de interferencias (Clash-Free).
Complementariamente, bajo la filosofía Lean Construction, se implementó el sistema Last Planner® System (LPS) para gestionar la variabilidad del entorno. Edilizia, como miembro fundador del Lean Construction Institute Argentina, aplica esta filosofía desde 2016 para reducir costos y tiempos manteniendo la calidad y eliminando tareas que no agreguen valor.

El LPS operó como un sistema de control y gestión que mejoró sustancialmente la utilización de recursos al controlar las interdependencias entre procesos y reducir la variabilidad. A través de reuniones semanales de planificación, se coordinó el flujo de trabajo de cada actor de manera de no superponer recursos en un mismo tiempo y espacio.
En este sistema se determina no solo qué se debe hacer, sino cómo debe hacerse, quién es el responsable y qué acciones deben tomarse para asegurar el mayor cumplimiento posible del masterplan.


Edilizia se caracteriza por implementar las últimas tecnologías digitales del rubro, buscando resolver de manera virtual todos los posibles imprevistos que pudieran surgir durante la ejecución. En un rubro acostumbrado a “resolver sobre la marcha”, la implementación de estas metodologías de trabajo garantiza la previsibilidad, prolijidad y el respeto de las condiciones preestablecidas entre el cliente y la constructora.

La experiencia del GO Sanatorio Funes demuestra que poner la tecnología al servicio de lo esencial no es una cuestión meramente técnica, sino un compromiso con la calidad de vida. En la arquitectura e ingeniería hospitalaria, la eficiencia no se mide solo en el cumplimiento de plazos o presupuestos, sino en la capacidad de la infraestructura para adaptarse a flujos médicos dinámicos y a exigencias técnicas extremas sin comprometer la experiencia ni la salud de los usuarios, cuestiones que el Go Sanatorio Funes ha superado con creces.

La conjunción de una visión proyectual audaz y una ejecución basada en un ecosistema digital permite que el edificio sanitario se convierta en un aliado terapéutico. Al final de la jornada, la tecnología invisible a los ojos del paciente —aquella que resuelve interferencias en el modelo virtual o sincroniza tareas en un tablero LPS— es la que permite que lo visible sea un entorno de calma, luz y sanación.


Nicolás Ruggiero
Ingeniero Civil / Presidente de EDILIZIA / MBA / MDGA / MIA
Ingeniero Civil, emprendedor y apasionado por la tecnología aplicada a la industria de la construcción.
Cofundador y CEO de EDILIZIA, una empresa pionera en innovación en el sector, galardonada con el Premio a la Innovación Construyendo Futuro otorgado por CICyP y CAMARCO. Exdirector del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas de Rosario, representando a la Ciudad de Rosario, expresidente del BIM Forum Argentina, así como fundador del capítulo argentino del Lean Construction Institute. Tiene un MBA de IAE Business School y un Máster en Gestión de Transporte Aéreo de ITAerea Business School Madrid). Actualmente cursa un Máster en Inteligencia Artificial, alineado con su visión de integrar IA, sostenibilidad y eficiencia en los procesos de construcción. En 2016, fue galardonado como Joven Sobresaliente de la Provincia de Santa Fe por la organización internacional JCI.
comunicacion@edilizia.com.ar
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