in

Una mirada desde el proceso creativo de la Portada del Anuario 2026

 

Cuando empezamos a pensar la portada de este anuario, el desafío se sintió inmediatamente. El lema, “La tecnología al servicio de lo esencial”, nos planteó desde el inicio una dualidad: el “qué” —la esencia de lo vital, la sanación y el resguardo de la vida— frente al “cómo” —la tecnología que seleccionamos para lograrlo.

Mientras lo esencial se constituye como algo permanente, la tecnología responde a un tiempo específico; es evolutiva, y a menudo, obsolescente. La imagen de portada del anuario fue el resultado de un intenso proceso de búsqueda y reflexión que tuvo lugar en nuestra “cocina”: ese espacio de trabajo interno, un verdadero backstage de ideas, debates y encuentros donde, junto al coordinador y el equipo de organización, dimos forma a lo que queríamos representar.

Desde las primeras reuniones con el comité de autoridades de AADAIH, buscamos una síntesis que evitara el cliché de “la máquina” por la máquina misma. Surgió entonces una referencia poderosa: el gesto sutil de las manos en “La creación de Adán”, obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Esa chispa inicial, con una carga histórica inmensa, constituyó el punto de partida para una reinterpretación contemporánea. Decidimos transformar aquel contacto divino en un encuentro tecnológico: una mano humana y una mano robótica. Esta imagen no es solo un recurso visual; es una declaración de principios sobre nuestras disciplinas. Representa esa orquestación transdisciplinar donde la tecnología, lejos de ser un fin en sí misma, actúa como un facilitador que se retira a un segundo plano para que la sanación transcurra con dignidad.

Para nosotros, este diseño trasciende la mera estética. Al profundizar en el desarrollo, comprendimos que, por más sofisticación que incorporemos a nuestras disciplinas, la esencia sigue residiendo en nuestro elemento prensil; esa mano es el instrumento donde convergen el cuidado, el quehacer artesanal y la precisión tecnológica.

En nuestras sesiones de trabajo, esa imagen nos remitió inevitablemente al boceto de Jørn Utzon, donde la mano dibuja y piensa al mismo tiempo, recordándonos que el diseño es una extensión directa de nuestra voluntad humana.

Esta portada es una metáfora de nuestra práctica: la tecnología —representada en el brazo robótico— es el medio, el aliado, el nuevo lenguaje o soporte que nos permite llegar más lejos; pero es la mano humana quien guía, quien comanda, quien aporta la sensibilidad, la ética y el propósito.

Recibimos una gran variedad de artículos de profesionales que reflejan cómo los avances tecnológicos responden a un contexto específico y se articulan en la complejidad hospitalaria como un sistema flexible, persiguiendo la atención del paciente como principio rector.

En la “cocina” del anuario descubrimos que lo que nos mantiene unidos, a pesar de las vanguardias digitales, es la necesidad de no perder el tacto con lo esencial.

“La tecnología al servicio de lo esencial” no es solo un lema; es la convicción de que, tras cada algoritmo o sistema avanzado, siempre habrá una persona, una intención, y sobre todo, una mano que ejecuta con el deseo de transformar el entorno para el bienestar de los demás.

 

 

 

 

Qué opinas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

GIPHY App Key not set. Please check settings

Complejo hospitalario Fundación Santa Fe de Bogotá

1° Congreso IFHE LATAM