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El cronograma en primer plano

Arq. Boris Vera Dávila, Arq. Pedro Mesarina Escobar

Sala de tratamiento con el equipo Gamma Knife Esprit (Elekta) instalado. El búnker de 45 m2, con muros y techo de 50 cm de concreto armado, alberga el único equipo de esta tecnología en Latinoamérica. La camilla motorizada introduce al paciente en el arco de irradiación para un tratamiento que no supera los 20 minutos.
Sala de tratamiento con el equipo Gamma Knife Esprit (Elekta) instalado. El búnker de 45 m2, con muros y techo de 50 cm de concreto armado, alberga el único equipo de esta tecnología en Latinoamérica. La camilla motorizada introduce al paciente en el arco de irradiación para un tratamiento que no supera los 20 minutos.

 

El origen de este proyecto no está en un encargo de diseño. Está en una restricción operativa: el Instituto de Gamma Knife del Pacífico (IGKP), único centro de radiocirugía de su tipo en el Perú, debía instalarse en un inmueble que no existía, en una ciudad que no había preparado ese espacio, con un equipamiento cuya puesta en obra exige condiciones que la mayoría de los predios urbanos no puede ofrecer. La pregunta de partida no era cómo diseñar el centro, sino si era posible construirlo dentro de los plazos que el fabricante del equipo y la autoridad regulatoria imponían sin margen de negociación.

La respuesta fue afirmativa, pero no evidente. Nació de diez meses de planificación que trataron el tiempo como un material de construcción: con la misma precisión con que la ingeniería calcula cargas y deformaciones. En el IGKP, el cronograma fue el primer plano. Cada decisión estructural, cada elección de programa, cada trámite normativo, se subordinó a una fecha fija: la llegada del equipo técnico del fabricante desde Europa para iniciar el montaje.

El Gamma Knife Esprit, desarrollado por Elekta, es la plataforma de radiocirugía estereotáctica más precisa disponible actualmente. Permite tratar lesiones intracraneales —tumores, malformaciones arteriovenosas, neuralgia del trigémino, metástasis cerebrales— con márgenes submilimétricos, sin craneotomía, en sesiones ambulatorias que no superan los 20 minutos. Sin hospitalización, sin sedación.

Lo que antes exigía quirófano, anestesistas y días de recuperación se convierte en una cita ambulatoria de tarde. Esa reconfiguración clínica tiene consecuencias directas sobre el programa arquitectónico: define qué espacios son necesarios, cuáles son superfluos y qué nivel de precisión exige cada uno de ellos.

Cuando la infraestructura frena la medicina

El IGKP operaba en 360 m2 dentro del Hospital de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) Central bajo un esquema contractual que limitaba su autonomía y condicionaba cada aspecto de la atención. La brecha entre la sofisticación clínica del servicio y la precariedad de su contenedor era concreta: sin ascensor para pacientes con compromiso neurológico, con fallas recurrentes en el suministro eléctrico, un riesgo directamente inadmisible para un equipo de la sensibilidad del Gamma Knife.

También había restricciones operativas los fines de semana derivadas de su dependencia de servicios hospitalarios ajenos. La infraestructura había dejado de ser un soporte para convertirse en un límite institucional.

La decisión de trasladarse no fue reactiva: fue estratégica. Desde el primer momento quedó claro que el nuevo destino no sería otro hospital huésped sino un centro propio, concebido sin compromisos para un propósito único, con autonomía operativa completa y capacidad de crecimiento incorporada desde la etapa de selección del inmueble.

El sitio no se elige: se califica

En arquitectura hospitalaria de alta complejidad, la decisión sobre el sitio es la primera decisión de diseño. Condiciona el blindaje, la estructura, los flujos, la logística de instalación y la secuencia normativa. Para el IGKP, esta etapa demandó más de 12 meses de evaluación sistemática sobre múltiples alternativas en Lima, mediante una matriz de criterios que integró simultáneamente variables urbanas, normativas, geotécnicas y logísticas.

La zonificación debía permitir servicios médicos de apoyo sin restricciones residenciales. El suelo debía ofrecer capacidad portante suficiente para cargas de 20 toneladas en un área acotada. Las áreas colindantes debían ser compatibles con los requerimientos de dosis ocupacional del blindaje. Y las vías adyacentes —factor determinante y no negociable— debían tener el ancho suficiente para recibir simultáneamente una grúa de 30 toneladas y un tractocamión. Una calle con dos metros menos de sección transversal habría descartado el inmueble sin importar sus demás atributos.

El inmueble de la Av. Trinidad Morán 621, distrito de Lince, reunió la totalidad de los criterios: lote en esquina de 715 m2 con zonificación comercial, suelo gravoso con capacidad portante de 4 kg/cm2, profundidad de cimentación de 1,50 m y vías colindantes aptas para la operación de izaje. Su posición en la trama urbana lo situaba en el corazón de la red asistencial de Lima central: a minutos del Hospital Rebagliati y el Dos de Mayo, próximo a las clínicas Ricardo Palma, San Felipe y Angloamericana, y conectado con los centros de imágenes que operarían como redes naturales de derivación.

La edificación preexistente —dos pisos en albañilería no confinada, aproximadamente 70 años de antigüedad— presentaba incompatibilidades con la normativa sismorresistente y con los requerimientos del programa. La estrategia fue quirúrgica: demoler lo que no aportaba, reforzar lo que podía integrarse, construir nuevo donde el programa lo exigía. El estacionamiento interior fue un activo logístico que se reveló decisivo: durante los diez días de montaje operó como zona de acopio planificada para las piezas del equipo y el robot de instalación.

 

Recepción y corredor principal del primer piso. El mostrador de atención articula el control de acceso al circuito asistencial; al fondo, el corredor conduce hacia las áreas de preparación del paciente y sala de tratamiento. |
Recepción y corredor principal del primer piso. El mostrador de atención articula el control de acceso al circuito asistencial; al fondo, el corredor conduce hacia las áreas de preparación del paciente y sala de tratamiento. |

 

La normativa como ruta crítica

Existe un error frecuente en la gestión de infraestructura especializada: tratar los trámites normativos como una capa administrativa paralela a la obra. En infraestructura radiológica, ese error tiene consecuencias que se miden en meses de retraso y costos no presupuestados.

La instalación de un equipo que opera con fuentes de cobalto-60 se rige por los protocolos del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) y su Oficina Técnica de la Autoridad Nacional (OTAN): sus plazos de revisión de diseños, aprobación de instalaciones y otorgamiento de licencias son secuenciales, estrictos y no comprimibles. Ningún argumento de urgencia los acelera.

A eso se suma la cadena de permisos para el traslado de fuentes radiactivas, coordinados con protocolos internacionales de transporte de material radiactivo; la autorización municipal para el cierre de la vía pública durante la descarga; y la disponibilidad del equipo de instalación de Elekta, que viaja desde Suecia con fechas inamovibles fijadas meses antes y no reorganiza su agenda porque la obra civil se demoró una semana.

El cronograma del IGKP se construyó con más de diez meses de anticipación como una herramienta de gestión de riesgos. Los actores sincronizados fueron: los arquitectos proyectistas, responsables de entregar la obra civil terminada en fecha; el físico médico acreditado por el IPEN, cuyo cálculo de blindaje debía estar aprobado antes del inicio del búnker; el IPEN/OTAN, con sus tiempos propios de revisión y aprobación; Elekta, que comprometía la ventana de disponibilidad del equipo de montaje; la Municipalidad de Lince para las licencias de demolición, remodelación y funcionamiento; las autoridades de tránsito, para el cierre de vía el día exacto de la descarga; y la empresa propietaria, que mantuvo la atención de pacientes en el Hospital FAP durante todo el período de construcción.

El dominio de la normativa peruana aplicable a cada actor —saber con exactitud cuánto tiempo real requiere cada gestión, qué documentación la precede, qué aprobación la desbloquea— fue tan determinante para el éxito del proyecto como las decisiones de blindaje o estructura. Quien subestime esa dimensión no está en condiciones de gestionar infraestructura de esta naturaleza.

Máxima complejidad en mínima superficie

La condición ambulatoria del Gamma Knife Esprit —sin hospitalización, sin sedación, con tiempo en sala inferior a 20 minutos— no simplifica el programa arquitectónico: lo radicaliza. Elimina las áreas de internación, la logística de hotelería clínica, las zonas de recuperación prolongada. Lo que queda es un programa depurado donde cada metro cuadrado responde a una función asistencial o de soporte técnico de primera necesidad. No existe el área residual ni el espacio que “quizás sea útil más adelante”. El programa es exactamente lo que el tratamiento exige, y nada más.

El centro se desarrolla en dos niveles sobre 541,44 m2 de área techada, con 357,61 m2 de área libre y 11 estacionamientos interiores. El primer piso concentra el circuito asistencial completo: recepción y control de acceso, sala de espera para pacientes y acompañantes, ambiente de preparación del paciente, sala de tratamiento blindada de 45 m2 dentro de un área de radioterapia de 92 m2, sala de control con tablero de mando y monitoreo visual en tiempo real, sala de planificación y consultorios médicos. El segundo piso alberga las funciones de gestión: gerencia, oficinas, sala de reuniones, data y terraza.

 

Sala de preparación del paciente. El ambiente concentra en superficie compacta el equipamiento clínico necesario para la atención pretratamiento: sillas de ruedas, carro de emergencias, monitor de signos vitales y estación de trabajo. Al fondo, la puerta de acceso al área de radioterapia con señalética de zona controlada.
Sala de preparación del paciente. El ambiente concentra en superficie compacta el equipamiento clínico necesario para la atención pretratamiento: sillas de ruedas, carro de emergencias, monitor de signos vitales y estación de trabajo. Al fondo, la puerta de acceso al área de radioterapia con señalética de zona controlada.

 

Los flujos no son una decisión de diseño: son una exigencia de seguridad radiológica traducida al espacio. El paciente ambulante ingresa por la Av. Trinidad Morán a través de una rampa accesible hacia la sala de espera. El paciente en camilla accede por un circuito independiente directamente al área de radioterapia, sin cruzar el flujo del público general.

El personal técnico y médico opera en un tercer circuito propio, controlado mediante biometría en todos los accesos a áreas restringidas. Las puertas del búnker son blindadas. La sala de control requiere autorización de acceso. La vigilancia es permanente, las 24 horas. Todo esto es el diseño resolviendo lo que ocurre cuando el error no tiene segunda oportunidad.

La ingeniería que nadie ve

El elemento más exigente del programa es el que el paciente nunca percibe. El búnker donde opera el Gamma Knife Esprit no es una sala con paredes gruesas: es una estructura de concreto armado calculada con la precisión de un problema de física de radiaciones, ejecutada sobre una edificación preexistente de 70 años en una de las ciudades de mayor exposición sísmica del mundo. La complejidad no se acumula: se multiplica.

El cálculo de blindaje fue desarrollado por un físico médico acreditado por el IPEN bajo los criterios de dosis ocupacional y protección de áreas colindantes, conforme a la normativa IPEN/OTAN. El resultado exigió muros perimetrales de 50 cm de espesor, techo de 50 cm y puerta de seguridad metálica de 3 mm de acero especial. La posición de la sala dentro del lote surgió del análisis de ocupación de cada área colindante: un centímetro de desplazamiento puede traducirse en metros cúbicos adicionales de concreto o en restricciones de uso de los ambientes adyacentes que alteran el programa funcional. El cálculo no admite aproximaciones.

 

Vista desde el área de radioterapia: sala de control con estación de trabajo multipantalla; al fondo a la derecha, el equipo Gamma Knife Esprit visible a través de la puerta blindada de acceso al búnker. La señalética de zona controlada delimita el umbral entre el espacio operativo del personal técnico y el área de tratamiento.
Vista desde el área de radioterapia: sala de control con estación de trabajo multipantalla; al fondo a la derecha, el equipo Gamma Knife Esprit visible a través de la puerta blindada de acceso al búnker. La señalética de zona controlada delimita el umbral entre el espacio operativo del personal técnico y el área de tratamiento.

 

El diseño estructural, a cargo del Ing. Julio Higashi, debió resolver el soporte de 20 toneladas de equipamiento sobre albañilería no confinada en suelo sísmico. La sala de tratamiento se apoya directamente sobre el terreno natural —suelo gravoso con capacidad portante de 4 kg/cm2, cimentación a 1,50 m— mediante losa armada de 65 cm de peralte con concreto fʹc 350 kg/cm2 y cimentación nueva dimensionada para las cargas del equipo.

Los recorridos interiores por donde transitaron el equipo y el robot de montaje fueron reforzados con el mismo criterio de carga. En la edificación existente integrada al proyecto se ejecutaron columnas adosadas a muros, vigas de refuerzo, placas de concreto y amarre perimetral, tomando la norma sismorresistente peruana como punto de partida, no como límite superior.

Toda esta infraestructura es invisible para quien cruza la puerta del centro. Esa invisibilidad no es un subproducto: es el objetivo. Una infraestructura de salud que funciona bien es la que no se percibe: la que resuelve anticipadamente lo que el usuario nunca deberá enfrentar.

El día en que la calle formó parte del proyecto

La descarga del equipo ocurrió un martes en la Av. Trinidad Morán. A las 7:00, una grúa de 30 toneladas estacionada en la vía colindante inició el izaje de los componentes del Gamma Knife Esprit desde el tractocamión hacia el interior del predio. Cada pieza pesaba varios miles de kilos. Todas fueron recibidas en el estacionamiento interior —zona de acopio planificada— y trasladadas por los pasillos reforzados hasta el búnker. A las 15:00, la vía estaba libre. La operación había durado ocho horas.

 

Sala de tratamiento con el equipo Gamma Knife Esprit (Elekta) instalado. El búnker de 45 m2, con muros y techo de 50 cm de hormigón armado, alberga el único equipo de esta tecnología en Latinoamérica. La camilla motorizada introduce al paciente en el arco de irradiación para un tratamiento que no supera los 20 minutos.
Sala de tratamiento con el equipo Gamma Knife Esprit (Elekta) instalado. El búnker de 45 m2, con muros y techo de 50 cm de hormigón armado, alberga el único equipo de esta tecnología en Latinoamérica. La camilla motorizada introduce al paciente en el arco de irradiación para un tratamiento que no supera los 20 minutos.

 

Lo que sucedió en esas ocho horas fue posible porque en los diez meses anteriores se había resuelto cada variable: el permiso de traslado de fuentes radiactivas otorgado por el IPEN, la autorización de cierre de vía, la disponibilidad profesional confirmada del equipo de Elekta, y la certeza de que la obra civil estaba terminada con las tolerancias exactas que el montaje requería. Una losa sin la resistencia de diseño en esa fecha habría significado semanas de espera. Un pasillo con un centímetro menos del especificado habría obligado a replantear el recorrido de los componentes.

Los diez días de montaje que siguieron transcurrieron dentro del búnker con el equipo técnico del fabricante trabajando en condiciones de precisión milimétrica. Al finalizar, el Gamma Knife Esprit estaba instalado, calibrado y listo para operar. No hubo imprevistos relevantes. Eso no es suerte: es la consecuencia directa de haber anticipado todo lo anticipable y haber construido márgenes para lo que no lo era.

Cuando lo que no está en planos define la operación

El Gamma Knife Esprit requiere alimentación a 450 V en un país cuya red opera a 220 V. La solución fue un transformador dedicado complementado con un UPS que garantiza la continuidad del tratamiento ante cualquier fluctuación de red. Hasta ahí, lo esperado. Lo inesperado llegó durante la operación inicial: la detección de armónicos en la red eléctrica del centro, generados por la interacción del transformador con la red local, con capacidad de afectar la estabilidad del equipo.

La respuesta fue la instalación de un generador de voltaje estático (SVG). El problema fue identificado, diagnosticado e intervenido sin interrumpir la atención. Esta secuencia —detectar, resolver, estabilizar— es parte del conocimiento que este proyecto transfiere a quienes enfrenten proyectos similares en la región.

La climatización de las áreas críticas —sala de tratamiento, control, planificación y preparación del paciente— se resolvió con equipos fancoil de ducto independientes y monitoreo continuo de temperatura y humedad. El rango de operación no es una preferencia de confort: es un parámetro técnico del equipo. Una variación fuera de especificación compromete la calibración del sistema y, con ella, la precisión del tratamiento. En este centro, la infraestructura de climatización es infraestructura de precisión.

Lo que este proyecto transfiere

El IGKP opera hoy con todas sus licencias vigentes. Es el único centro con un equipo Gamma Knife en el Perú y el único con un Gamma Knife Esprit en Latinoamérica. Atiende pacientes particulares, asegurados privados y beneficiarios de EsSalud, consolidado como referencia regional en radiocirugía cerebral de precisión.

 

Sala de espera del primer piso. La puerta con cerradura electrónica al fondo controla el acceso al área de radioterapia; el directorio médico y los acabados de la sala comunican el nivel especializado del centro. La climatización por cassette de techo es visible en la parte superior.
Sala de espera del primer piso. La puerta con cerradura electrónica al fondo controla el acceso al área de radioterapia; el directorio médico y los acabados de la sala comunican el nivel especializado del centro. La climatización por cassette de techo es visible en la parte superior.

 

Lo que vale la pena registrar con rigor para la comunidad técnica —con la honestidad de quienes lo ejecutaron— es que implantar tecnología radiológica de máxima complejidad en tejidos urbanos consolidados, sobre edificaciones existentes, sin construir desde cero, es técnicamente posible.

No como excepción sino como modelo replicable, bajo dos condiciones no negociables: que la selección del sitio se gestione como la primera decisión de diseño, con criterios tan rigurosos como los que se aplican al cálculo estructural; y que la gestión normativa se integre al cronograma de obra con la misma jerarquía que el diseño, porque en este tipo de proyectos la normativa no acompaña a la obra: es parte constitutiva de ella.

En una región donde la demanda de radiocirugía crece con el envejecimiento poblacional y la mayor incidencia de patologías neurológicas, el modelo de intervención sobre el patrimonio edilicio existente representa una alternativa viable, eficiente y responsable. La brecha entre la tecnología disponible y la infraestructura que la alberga no se cierra solo construyendo edificios nuevos. Se cierra también entendiendo qué preguntas técnicas hay que responder antes del primer trazo.

La tecnología de radiocirugía más precisa de Latinoamérica opera hoy en las paredes de un inmueble que tenía 70 años cuando comenzó la obra. Esa aparente paradoja no es una contradicción: es la prueba más concreta de lo que significa diseñar al servicio de lo esencial.

Normativa consultada

Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). Reglamento de Seguridad Radiológica. Lima, Perú.

Oficina Técnica de la Autoridad Nacional (OTAN). Normas técnicas para el diseño y aprobación de instalaciones de radioterapia. Lima, Perú.

Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento del Perú. Reglamento Nacional de Edificaciones, Norma A.050 Salud. Lima, Perú.

Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento del Perú. Reglamento Nacional de Edificaciones, Norma E.030 Diseño Sismorresistente. Lima, Perú.

Elekta AB. Leksell Gamma Knife Esprit: Technical Specifications and Installation Requirements. Estocolmo, Suecia.

Ministerio de Salud del Perú (MINSA). Norma Técnica de Salud N° 119-MINSA/DGIEM: Infraestructura y Equipamiento de Establecimientos de Salud del Segundo Nivel de Atención. Lima, Perú.

 

Hall de distribución con ascensor hacia el segundo piso. La circulación vertical, ausente en la sede anterior del IGKP, fue un requerimiento programático no negociable: el perfil del paciente —frecuentemente con compromiso neurológico o en silla de ruedas— exige accesibilidad vertical garantizada.
Hall de distribución con ascensor hacia el segundo piso. La circulación vertical, ausente en la sede anterior del IGKP, fue un requerimiento programático no negociable: el perfil del paciente —frecuentemente con compromiso neurológico o en silla de ruedas— exige accesibilidad vertical garantizada.

 

Hall de distribución hacia la zona técnica y administrativa. El control biométrico en la pared derecha regula el acceso al área privada que alberga la sala de planificación, vestidores médicos y escalera hacia las oficinas y sala de reuniones del segundo piso. La puerta vidriada separa el circuito de pacientes del circuito exclusivo de personal.
Hall de distribución hacia la zona técnica y administrativa. El control biométrico en la pared derecha regula el acceso al área privada que alberga la sala de planificación, vestidores médicos y escalera hacia las oficinas y sala de reuniones del segundo piso. La puerta vidriada separa el circuito de pacientes del circuito exclusivo de personal.

 

Corredor privado de distribución hacia la zona técnica y administrativa. El jardín interior con muro verde vertical articula la transición entre el área asistencial del primer piso y el núcleo técnico que concentra la sala de planificación, vestidores médicos y escalera hacia las oficinas y sala de reuniones del segundo piso.
Corredor privado de distribución hacia la zona técnica y administrativa. El jardín interior con muro verde vertical articula la transición entre el área asistencial del primer piso y el núcleo técnico que concentra la sala de planificación, vestidores médicos y escalera hacia las oficinas y sala de reuniones del segundo piso.

 

Vista desde la escalera hacia el espacio interior de doble altura. El muro verde vertical articula la relación entre el primer y segundo piso; al frente, el acceso a la sala de planificación. La condición de luz natural cenital y la presencia de vegetación interior responden a criterios de bienestar del personal técnico y médico. 
Vista desde la escalera hacia el espacio interior de doble altura. El muro verde vertical articula la relación entre el primer y segundo piso; al frente, el acceso a la sala de planificación. La condición de luz natural cenital y la presencia de vegetación interior responden a criterios de bienestar del personal técnico y médico.

 

Terraza del segundo piso y acceso al área administrativa. La cobertura metálica genera un espacio exterior de uso del personal, con vistas al entorno urbano de Lince. Al fondo, el contexto residencial y comercial del distrito evidencia la inserción del centro en un tejido urbano consolidado.
Terraza del segundo piso y acceso al área administrativa. La cobertura metálica genera un espacio exterior de uso del personal, con vistas al entorno urbano de Lince. Al fondo, el contexto residencial y comercial del distrito evidencia la inserción del centro en un tejido urbano consolidado.

 

Consultorio médico. El espacio cumple con los requerimientos dimensionales y de equipamiento establecidos en la normativa vigente para atención especializada. La ausencia de consultorios era una de las limitaciones críticas de la sede anterior en el Hospital FAP.
Consultorio médico. El espacio cumple con los requerimientos dimensionales y de equipamiento establecidos en la normativa vigente para atención especializada. La ausencia de consultorios era una de las limitaciones críticas de la sede anterior en el Hospital FAP.

 

Fachada principal desde el estacionamiento interior. El volumen acristalado de dos niveles y la marquesina de acceso vehicular definen la imagen institucional del centro. La piel de vidrio reflectante contrasta con el plano ciego del muro que oculta el búnker en el interior.
Fachada principal desde el estacionamiento interior. El volumen acristalado de dos niveles y la marquesina de acceso vehicular definen la imagen institucional del centro. La piel de vidrio reflectante contrasta con el plano ciego del muro que oculta el búnker en el interior.

 

Acceso peatonal con rampa y baranda de acero inoxidable desde la Av. Trinidad Morán. La accesibilidad universal fue un requerimiento de diseño no negociable dado el perfil del paciente que atiende el centro.
Acceso peatonal con rampa y baranda de acero inoxidable desde la Av. Trinidad Morán. La accesibilidad universal fue un requerimiento de diseño no negociable dado el perfil del paciente que atiende el centro.

 

Vista exterior desde la intersección de la Av. Trinidad Morán y el Jr. Almirante Guisse. La condición de lote en esquina otorga al centro presencia en dos frentes viales y visibilidad urbana desde ambas vías, uno de los criterios que determinaron la selección del inmueble.
Vista exterior desde la intersección de la Av. Trinidad Morán y el Jr. Almirante Guisse. La condición de lote en esquina otorga al centro presencia en dos frentes viales y visibilidad urbana desde ambas vías, uno de los criterios que determinaron la selección del inmueble.

 

Descarga de la unidad de radiación del Gamma Knife Esprit desde el contenedor de transporte en la vía pública. El componente, protegido con embalaje especial, fue manipulado con eslingas por el equipo técnico especializado antes del izaje.
Descarga de la unidad de radiación del Gamma Knife Esprit desde el contenedor de transporte en la vía pública. El componente, protegido con embalaje especial, fue manipulado con eslingas por el equipo técnico especializado antes del izaje.

 

Izaje de la unidad de radiación hacia el interior del predio. La operación requirió una grúa de 30 toneladas y coordinación milimétrica con el personal técnico del fabricante para el ingreso por la apertura del edificio.
Izaje de la unidad de radiación hacia el interior del predio. La operación requirió una grúa de 30 toneladas y coordinación milimétrica con el personal técnico del fabricante para el ingreso por la apertura del edificio.

 

Vista general del izaje desde el segundo nivel. Se aprecia la grúa de 30 toneladas posicionada en la vía colindante, la unidad en suspensión y el estacionamiento interior operando como zona de acopio de los componentes del equipo.
Vista general del izaje desde el segundo nivel. Se aprecia la grúa de 30 toneladas posicionada en la vía colindante, la unidad en suspensión y el estacionamiento interior operando como zona de acopio de los componentes del equipo.

 

Izaje de un componente del equipo con una grúa de 30 toneladas hacia el interior del predio. Al fondo, el edificio en fase final de obra. La operación se ejecutó con el estacionamiento interior habilitado como zona de acopio y maniobra.
Izaje de un componente del equipo con una grúa de 30 toneladas hacia el interior del predio. Al fondo, el edificio en fase final de obra. La operación se ejecutó con el estacionamiento interior habilitado como zona de acopio y maniobra.

 

Robot de instalación (Loader Machine) dentro del contenedor de transporte, listo para ser extraído. El equipo montado sobre ruedas de traslado de precisión fue diseñado para introducir los componentes del Gamma Knife Esprit al búnker a través de los pasillos interiores reforzados.
Robot de instalación (Loader Machine) dentro del contenedor de transporte, listo para ser extraído. El equipo montado sobre ruedas de traslado de precisión fue diseñado para introducir los componentes del Gamma Knife Esprit al búnker a través de los pasillos interiores reforzados.

 

Ingreso del robot de instalación al búnker a través del corredor interior. Los técnicos del fabricante coordinan su traslado montado sobre ruedas de precisión hasta la posición exacta frente a la unidad de radiación.
Ingreso del robot de instalación al búnker a través del corredor interior. Los técnicos del fabricante coordinan su traslado montado sobre ruedas de precisión hasta la posición exacta frente a la unidad de radiación.

 

Técnicos de Elekta conectando la unidad de radiación al robot de instalación dentro del búnker. El cableado de fibra verde corresponde al sistema de control de posicionamiento del equipo durante la instalación de las fuentes radiactivas.
Técnicos de Elekta conectando la unidad de radiación al robot de instalación dentro del búnker. El cableado de fibra verde corresponde al sistema de control de posicionamiento del equipo durante la instalación de las fuentes radiactivas.

 

Vista desde el interior del edificio hacia el estacionamiento, donde el robot de instalación es preparado antes de ingresar al búnker. La apertura vidriada del ingreso y el equipo en primer plano ilustran la secuencia de traslado interior.
Vista desde el interior del edificio hacia el estacionamiento, donde el robot de instalación es preparado antes de ingresar al búnker. La apertura vidriada del ingreso y el equipo en primer plano ilustran la secuencia de traslado interior.

 

Fase de montaje: la unidad de radiación ya posicionada en la losa de 65 cm y el robot de instalación en proceso de acoplamiento. Los gatos hidráulicos en primer plano garantizan la nivelación precisa del sistema.
Fase de montaje: la unidad de radiación ya posicionada en la losa de 65 cm y el robot de instalación en proceso de acoplamiento. Los gatos hidráulicos en primer plano garantizan la nivelación precisa del sistema.

 

Estado avanzado del montaje: ambos componentes principales del Gamma Knife Esprit conectados dentro del búnker. Los planos del fabricante adheridos a la pared al fondo corresponden a los protocolos de instalación del equipo de Elekta.
Estado avanzado del montaje: ambos componentes principales del Gamma Knife Esprit conectados dentro del búnker. Los planos del fabricante adheridos a la pared al fondo corresponden a los protocolos de instalación del equipo de Elekta.

 

Un técnico especializado de Elekta midiendo niveles de radiación sobre el contenedor de fuentes con dosímetro, previa apertura. La señalética RADIOACTIVE II y el código de transporte UN2916 identifican el contenido. Esta verificación es obligatoria por protocolo IPEN antes de cualquier manipulación.
Un técnico especializado de Elekta midiendo niveles de radiación sobre el contenedor de fuentes con dosímetro, previa apertura. La señalética RADIOACTIVE II y el código de transporte UN2916 identifican el contenido. Esta verificación es obligatoria por protocolo IPEN antes de cualquier manipulación.

 

Un técnico de Elekta escoltando el traslado del contenedor de fuentes radiactivas en la vía pública mediante montacargas. La operación requirió coordinación previa con las autoridades de tránsito y permisos específicos del IPEN para el traslado de material radiactivo.
Un técnico de Elekta escoltando el traslado del contenedor de fuentes radiactivas en la vía pública mediante montacargas. La operación requirió coordinación previa con las autoridades de tránsito y permisos específicos del IPEN para el traslado de material radiactivo.

 

Manipulación de las fuentes de cobalto-60 en el estacionamiento interior, habilitado como zona de acopio y maniobra durante la operación. El montacargas al fondo y los contenedores TLS documentan la logística de la jornada.
Manipulación de las fuentes de cobalto-60 en el estacionamiento interior, habilitado como zona de acopio y maniobra durante la operación. El montacargas al fondo y los contenedores TLS documentan la logística de la jornada.

 

Un técnico de Elekta y un físico médico acreditado por el IPEN verificando con medidor de radiación las fuentes de cobalto-60 antes de su ingreso al búnker. La presencia del físico médico en esta etapa es un requisito normativo no negociable.
Un técnico de Elekta y un físico médico acreditado por el IPEN verificando con medidor de radiación las fuentes de cobalto-60 antes de su ingreso al búnker. La presencia del físico médico en esta etapa es un requisito normativo no negociable.

 

Contenedor de fuentes radiactivas ingresando al búnker a través del corredor interior. Al fondo, la unidad de radiación del Gamma Knife Esprit ya posicionada sobre la losa de 65 cm aguarda la carga de las semillas radiactivas.
Contenedor de fuentes radiactivas ingresando al búnker a través del corredor interior. Al fondo, la unidad de radiación del Gamma Knife Esprit ya posicionada sobre la losa de 65 cm aguarda la carga de las semillas radiactivas.

 

Robot de instalación (Elekta) con el contenedor de fuentes de cobalto-60 acoplado en su base, posicionado sobre la losa de 65 cm dentro del búnker y listo para la conexión con la Radiation Unit. Este conjunto —contenedor de fuentes, robot de carga y unidad de radiación— forma el sistema completo de instalación de semillas radiactivas del Gamma Knife Esprit.
Robot de instalación (Elekta) con el contenedor de fuentes de cobalto-60 acoplado en su base, posicionado sobre la losa de 65 cm dentro del búnker y listo para la conexión con la Radiation Unit. Este conjunto —contenedor de fuentes, robot de carga y unidad de radiación— forma el sistema completo de instalación de semillas radiactivas del Gamma Knife Esprit.

 

Planta resultante del primer piso, escala 1:50. Se distinguen los tres circuitos diferenciados: el circuito público (recepción, sala de espera, consultorios), el circuito asistencial restringido (preparación del paciente, sala de control, sala de tratamiento/búnker) y el circuito técnico-administrativo (sala de planificación, cuarto de tableros). Los estacionamientos interiores ocupan la franja perimetral del lote.
Planta resultante del primer piso, escala 1:50. Se distinguen los tres circuitos diferenciados: el circuito público (recepción, sala de espera, consultorios), el circuito asistencial restringido (preparación del paciente, sala de control, sala de tratamiento/búnker) y el circuito técnico-administrativo (sala de planificación, cuarto de tableros). Los estacionamientos interiores ocupan la franja perimetral del lote.

 

Planta resultante del segundo piso, escala 1:50. El nivel administrativo concentra gerencia, oficina administrativa, sala de reuniones, data, comedor de personal, depósito y terraza.
Planta resultante del segundo piso, escala 1:50. El nivel administrativo concentra gerencia, oficina administrativa, sala de reuniones, data, comedor de personal, depósito y terraza.

 

 

 

 

 


Boris Ernesto Vera Dávila

Arquitecto (Universidad Ricardo Palma, 2005), Magíster en Gestión y Desarrollo Inmobiliario (ESAN, 2010). Único arquitecto en el Perú con experiencia en el diseño y construcción de dos centros de Gamma Knife. Consultor Técnico del PNUD–ONU, especialista en establecimientos de salud, protección radiológica y BIM. Disertante en el 18° Congreso AADAIH (Buenos Aires, 2007). Inspector Municipal de Obra y Verificador SUNARP del Colegio de Arquitectos del Perú.

 

Pedro Mesarina Escobar

Arquitecto (CAP N° 2336, 1986). Más de 45 años de ejercicio en arquitectura e ingeniería hospitalaria. Exgerente de Ingeniería Clínica y Hospitalaria de EsSalud (2004–2006) y Consultor de la OPS/OMS en vulnerabilidad de establecimientos de salud. Proyectista de infraestructura para aceleradores lineales, ciclotrón, radiofarmacia y búnkeres de radioterapia. Docente principal del Diplomado de Arquitectura e Ingeniería Hospitalaria en la PUCP y docente de Taller de Diseño en la Universidad Ricardo Palma desde 1986.

boris.vd@gmail.com / +51 (1) 991 692554

pedromesarina@arqmesarina.com

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