Vistas a los jardines desde cada habitación, una escala urbana que acerca el hospital a la ciudad y un centro para la pausa: la ampliación de Herlev redefine el cuidado desde el diseño holístico.

Hay edificios que funcionan. Y hay otros que acompañan. En la arquitectura hospitalaria contemporánea, esa diferencia lo es todo. Entre sistemas complejos, flujos clínicos y tecnología de alta precisión, el Hospital de Herlev propone una idea distinta: un hospital donde la arquitectura no abruma, sino que calma; donde la tecnología no se exhibe, sino que se integra; donde el espacio, en sí mismo, se convierte en una forma de cuidado.
Diseñado por Henning Larsen, el proyecto parte de una premisa clara y poco frecuente: incluso en uno de los programas más exigentes de la arquitectura, es posible diseñar lugares que respiren. Lugares donde la luz natural, el paisaje y la escala humana no son un lujo, sino una necesidad. En Herlev, el hospital deja de percibirse como una máquina exclusivamente clínica para convertirse en un entorno que sostiene, acompaña y orienta.
Una mirada nórdica, una práctica global

Fundado en Dinamarca y con profundas raíces nórdicas, Henning Larsen es hoy un despacho de diseño global con sede en Copenhague y una red de oficinas internacionales que incluye ciudades como Nueva York, Berlín, Oslo, Sídney y Singapur. Su práctica abarca arquitectura, paisajismo e interiores, y se caracteriza por una aproximación sensible y precisa al contexto, la experiencia humana y la relación entre espacio y entorno.
Desde edificios culturales y educativos hasta proyectos urbanos y de salud, el estudio explora cómo el diseño puede generar bienestar, claridad y sentido. La luz natural, la escala, la materialidad y el paisaje no son elementos secundarios, sino herramientas centrales para crear arquitectura que se vive con el cuerpo tanto como con la mirada. En Herlev, esta manera de entender el diseño encuentra una de sus expresiones más completas y matizadas.
Un hospital que entiende la complejidad de la vida


Ubicado en Herlev, Dinamarca, el proyecto corresponde a la ampliación del hospital existente e incorpora una nueva edificación de 56.000 m2 dentro de un predio total de 63.000 m2, finalizada en 2021. El programa incluye el Kvinde‑Barn Center (Centro para las Mujeres y Niños) y el área de maternidad, así como nuevas instalaciones para atención pediátrica, urgencias y unidades de hospitalización para enfermedades asociadas a la tercera edad.
Desde el inicio, el proyecto entiende que un hospital no es solo un lugar donde se trata el cuerpo, sino un espacio que también acompaña y sostiene emocionalmente. Aquí conviven nacimientos, recuperaciones, esperas largas, diagnósticos complejos y despedidas. La arquitectura debía ser capaz de responder a esta intensidad sin volverse rígida, sin perder humanidad.
Para el equipo de Henning Larsen, el verdadero desafío estuvo en encontrar un equilibrio preciso entre la complejidad técnica de un hospital contemporáneo y la experiencia humana de quienes lo habitan. Diseñar espacios que funcionaran con rigor clínico, pero que al mismo tiempo permitieran bajar el ritmo, orientarse con facilidad y encontrar pequeñas pausas dentro de la rutina hospitalaria.
La respuesta no fue un gesto icónico, sino una serie de decisiones cuidadosamente hiladas: cómo se recorre el edificio, cómo entra la luz, qué se ve desde una cama, cómo se percibe el paso del tiempo.
Arquitectura como experiencia cotidiana


En Herlev, el diseño pone atención a los momentos menos visibles, pero más frecuentes: los recorridos cotidianos, las transiciones entre áreas públicas y privadas, los tiempos de espera. Pasillos, vestíbulos y zonas intermedias dejan de ser espacios residuales para convertirse en lugares con identidad propia.
La arquitectura acompaña estos trayectos con luz natural y una escala que reduce la sensación de distancia. Los recorridos no se perciben como trayectos largos o impersonales, sino como secuencias claras, donde orientarse es intuitivo y el entorno se reconoce con facilidad. En una situación donde la incertidumbre suele formar parte de la experiencia, esta claridad espacial opera como una guía silenciosa, casi inconsciente, que cuida sin imponerse.
Escala, continuidad y ciudad

El Hospital de Herlev original está marcado por su torre de 120 metros de altura y su geometría estrictamente ortogonal. Frente a esta presencia dominante, la ampliación propone una estrategia distinta: reducir la escala, fragmentar el volumen y generar una transición urbana más amable entre el hospital y la ciudad.
El nuevo conjunto se organiza a partir de edificios conectados pero diferenciados, creando una secuencia espacial más legible y cercana. Esta decisión no solo mejora la orientación y la experiencia del usuario, sino que también redefine la relación del hospital con la ciudad de Herlev. El complejo deja de ser un objeto aislado y se integra de forma más natural al tejido urbano.
La arquitectura actúa como mediadora: entre lo antiguo y lo nuevo, entre la institución y la ciudad, entre la eficiencia clínica y la experiencia cotidiana.
Una práctica coherente: aprender de otros hospitales

Este enfoque no es un gesto aislado dentro del trabajo de Henning Larsen. En otros proyectos hospitalarios recientes, el estudio ha venido replanteando el diseño sanitario desde una mirada más empática y holística, donde cuerpo, mente y entorno forman parte de una misma experiencia.
Un ejemplo es el Børne‑og Ungdomssygehuset (BUS), el Hospital de Niños y Jóvenes en Bergen, Noruega, un proyecto que integra atención psiquiátrica, somática y paliativa bajo una misma arquitectura, concebida desde un profundo respeto por la experiencia del paciente. Al igual que en Herlev, el edificio se fragmenta en volúmenes de escala contenida que suavizan la percepción institucional del hospital y lo acercan a sus usuarios.
La arquitectura se adapta cuidadosamente a su contexto urbano y paisajístico, incorporando terrazas, jardines y espacios exteriores protegidos. En ambos casos, el diseño se aleja de lo monumental para construir ambientes que transmiten confianza, apertura y calma, demostrando una línea de pensamiento consistente en torno al cuidado y la experiencia humana.
Tecnología que no se ve, pero se siente

En un hospital, la tecnología es inevitable. Sistemas de ventilación avanzados, logística interna, infraestructura digital y equipamiento médico altamente especializado sostienen cada operación. En Herlev, toda esta complejidad está presente, pero rara vez es protagonista.
Aquí, la tecnología opera como una capa invisible que permite que los espacios sean claros, tranquilos y fáciles de entender. Los recorridos son intuitivos, las circulaciones están bien definidas y las áreas se organizan de forma lógica.
Para el personal de salud, esto se traduce en eficiencia y funcionalidad. Para pacientes y visitantes, en una experiencia espacial holística que reduce la ansiedad.
El logro arquitectónico no está en mostrar la tecnología, sino en hacer que desaparezca del primer plano, dejando espacio para lo esencial.
Naturaleza como parte del cuidado

Uno de los gestos más potentes del proyecto es la integración del paisaje como componente central de la experiencia hospitalaria. La disposición de los volúmenes se realizó en estrecha colaboración con el diseño de paisajismo, asegurando que todas las áreas de hospitalización tengan vistas a jardines y patios interiores.
Desde una cama es posible ver árboles, cielos cambiantes y el paso de las estaciones. Esta conexión con la naturaleza aporta orientación temporal, calma y una sensación de continuidad con la vida exterior, incluso en momentos de fragilidad.
El tiempo, aquí, también se diseña. La luz cambia a lo largo del día, las sombras se desplazan sobre patios y fachadas, el verde se transforma con las estaciones. Para quienes pasan días, o semanas en el hospital, estas variaciones se convierten en una referencia esencial.
La arquitectura no recurre al verde como un gesto decorativo, sino como una verdadera infraestructura emocional. Sistemas ambientales precisos, desde el control climático hasta fachadas de alto rendimiento y una cuidadosa gestión de la luz, permiten que esta apertura hacia el exterior conviva de forma natural con las exigencias técnicas de un hospital contemporáneo.
Diseñar desde la experiencia de quienes lo habitan

El proyecto se desarrolló a partir de un proceso profundo de participación de usuarios. A lo largo de tres trimestres, se realizaron cerca de 200 reuniones con profesionales de la salud, especialistas y representantes de las distintas áreas del hospital.
Este proceso permitió entender el hospital desde dentro: cómo se trabaja, cómo se espera, cómo se acompaña. Más allá de cumplir normativas y programas, la arquitectura se construyó a partir de la experiencia real de quienes habitan el espacio todos los días.
Este enfoque también reconoce al personal de salud como usuario central del edificio. El acceso a la luz natural, las vistas al paisaje y la claridad organizativa contribuyen a crear entornos de trabajo más equilibrados, capaces de sostener rutinas exigentes y una alta carga emocional. El cuidado, aquí, se entiende como una experiencia compartida.
Espacios para los momentos más delicados

El Centro para las Mujeres y Niños y las áreas de maternidad concentran algunos de los momentos más intensos que ocurren en un hospital. Son espacios donde la arquitectura debe ser precisa, pero también profundamente empática.
En Herlev, estos programas se desarrollan en entornos luminosos, tranquilos y bien proporcionados. La luz natural, las vistas al paisaje y la claridad espacial crean una atmósfera protectora, donde la tecnología médica está presente sin dominar la experiencia.
El diseño entiende que el cuidado no es solo clínico, sino también emocional. Que el espacio puede acompañar, contener y, en cierta medida, sanar.
Un lugar para detenerse


Dentro del conjunto, el Center for Fordybelseog Tro (Centro de Reflexión y Fe) introduce una pausa deliberada en el ritmo hospitalario. Diseñado como un espacio independiente pero integrado, ofrece un lugar para el silencio, la conversación y la introspección.
Materiales cálidos, luz suave y una atmósfera serena definen este espacio accesible a pacientes, familiares y personal, independientemente de creencias. Aquí, la arquitectura se aleja de lo clínico para ofrecer un refugio cuando las palabras o el ruido sobran. Es un recordatorio de que el cuidado también incluye detenerse.
Una visión integral del diseño
Henning Larsen actuó como arquitecto responsable del diseño dentro del consorcio de consultoría integral para la ampliación del Hospital de Herlev, desarrollando la arquitectura, el diseño interior y los procesos de participación de usuarios. Además, el estudio fue responsable del Centro de Reflexión y Fe.
Esta posición permitió una coherencia arquitectónica en todas las escalas del proyecto: desde la relación urbana hasta los detalles interiores. El trabajo se realizó en colaboración con el diseño de paisajismo y un equipo multidisciplinar, reflejando la complejidad técnica y humana que define a la arquitectura sanitaria actual.
Diseñar para respirar


En el Hospital de Herlev, la tecnología está en todas partes, pero nunca al frente. Facilita tratamientos especializados, flujos eficientes y confort ambiental, sin desplazar lo más importante: las personas.
El proyecto encarna con claridad la idea de que el bienestar también se diseña. Que la arquitectura puede ser una herramienta silenciosa para reducir el estrés, mejorar la experiencia y acompañar momentos decisivos de la vida.
Más que un edificio de alta tecnología, Herlev es un hospital que entiende el valor del espacio. Un lugar donde la arquitectura permite respirar. Y, en ese gesto simple y poderoso, vuelve a poner el cuidado en el centro.
Cliente: Hospital de Herlev
Superficie: 56 000 m2
Año: 2011 – 2021
Créditos: Fotografías de Laura Stamer y Mikkel Eye
Equipo:
-Arquitecto: Henning Larsen
-Arquitecto paisajista: SLA
-Equipo: Friis & Moltke, Brunsgaard & Laursen, Orbicon
-Consultores: Norconsult, NNE, Pharmaplan







Irma Del Valle Nachón
Business Development Coordinator y Bid Manager en Henning Larsen, con base en Copenhague. Su trabajo se enfoca en desarrollo de negocios basado en investigación, posicionamiento estratégico de proyectos y articulación de narrativas vinculadas a sustentabilidad, economía circular y diseño con impacto a largo plazo. Colabora estrechamente con equipos de diseño y liderazgo para conectar investigación, estrategia y práctica arquitectónica.
Santiago Rendon
Business Developer en Henning Larsen, impulsando los mercados internacionales desde Copenhague. Su trabajo se enfoca en el desarrollo estratégico de negocios internacionales, la adquisición de oportunidades de diseño de gran escala y la construcción de alianzas de alto impacto en mercados emergentes. Con una visión global y un enfoque comercial orientado a la sostenibilidad y soluciones centradas en las personas, colabora estrechamente con equipos de liderazgo, diseño y clientes para impulsar el crecimiento, el posicionamiento estratégico y relaciones de largo plazo.
newbusiness@henninglarsen.com
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